Destacados
69 i pico miren cine
La muerte de Stalin
Una comentari de Pep Jordà - La muerte de Stalin (Armando Iannucci, 2017)
Retrat sarcàstic i molt negre sobre els embolics i les lluites per fer-se amb el poder entre els membres del Comitè Central a la mort de Stalin. Digues-li mort digues-li eutanàsia activa. Una mena d’aproximació inspirada en fets real que recorda com un ou a altre ou el que està passant en aquests mateixos moments […]
69 i pico miren cine
The terror
Sèrie estèticament molt xula que comença una mica somorda però que a mida que va avançant puja en intensitat i interès; i que va sobre el viatge fallit d’exploració de l’Àrtic dels vaixells HMS Terror i HMS Erebus l’objectiu del qual era travessar i explorar l’últim tram del Pas del Nord-oest. Per moments m’ha recordat […]
69 i pico miren cine
Solo Han
Una ressenya de Xavier Cortés - Han Solo: Una historia de Star Wars (Ron Howard, 2018)
Será que Solo entiendo la saga de Star Wars con el contenido místico, aunque sea más de lo mismo, cada entrega para mi supone disfrutar del universo creado por George Lucas,  que como una fórmula mágica ha conseguido enganchar a varias generaciones, así lo vivimos en casa desde que mi hijo era pequeño. Así pues […]
69 i pico miren cine
La vida y nada más
69 i pico miren cine
Campeones
69 i pico miren cine
La publicidad mata
Una ressenya de Marta Gisbert, periodista - Tres anuncios en las afueras(Martin McDonagh, 2017)

Dicen que el tabaco mata (que también) pero lo que de verdad puede llegar a ser más afilado que un cuchillo es una mera valla publicitaria en mitad de una carretera poco transitada.

Así va el tema en Tres anuncios en las afueras, la historia más brillante, corrosiva, divertida y, a la vez, dramática que he visto en hace bastante tiempo. Colarse en esta propuesta de Martin McDonagh no lo consideraría allanamiento, del mismo modo que en otras películas casi hay que pedir permiso para encasquetarse en un asunto poco interesante. Lo sublime de esta cinta, protagonizada magistralmente por Frances McDormand, son dos cosas: la universalidad de la historia y la mezcla radiante de la risa y el llanto en un guion aparentemente muy improvisado.

Se abre el telón. Una madre busca desesperadamente al asesino de su hija, que acaba de ser brutalmente violada y asesinada. Un caso entre los muchos que leemos y/o escuchamos cada día en los Telediarios. Ante el vacío de la ley y la incompetencia policial, decide tomarse la justicia por su mano y alquila tres vallas publicitarias donde manda escribir tres mensajes corrosivos que levantan las ampollas de todo el pueblo. Hilándose en torno a este punto de partida, aparentemente inocente, el espectador comienza a sentirse libre de hacer lo que sea. Cualquier cosa. Una mezcla entre la empatía con la protagonista y los problemas acallados que cada uno haya traído a sus butacas, y que comienzan a buscar pelea. Ya lo dicen los publicitarios: el mensaje siempre va cargado de una intención. Y vaya intención.

En Tres anuncios en las afueras al espectador le está permitido, y muy mucho, fantasear con la muerte, incluso con atacar a un dentista antes de que él te haga daño o escupir sangre en la cara. No hay nada escrito pero todo está perfectamente estructurado en esta maravillosa propuesta. Entre este pequeño resumen que acabo de hacer y el final –me hubiera quedado una hora más para ver cómo se resolvía-, pasan mil asuntos. Lo bonito es que no los podría detallar, porque estuve completamente absorta todo el tiempo. Otra de las grandezas de la buena publicidad cuyo poder, ya sabéis, no se puede menospreciar.

Disponible en Cines Altet

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario