Destacados
Diccionari de butxaca
Perxonà
La perxonà es un espasmo seco y violento que sufren únicamente las personas que viven en Alcoy
A diferencia de la perxonada catalana que es un golpe de percha, bien de colgar la ropa o de otro tipo, lo que en Alcoy seria una perxà (Ejemplo. Mauro Cosme va arribar tard a casa i li vaig pegar una perxà al cap), la perxonà alcoyana define cualquier movimiento convulso sufrido, por persona, animal […]
Diccionari de butxaca
Canyaret
Situación dolorosa o molesta, que se prolonga en el tiempo
El comandante Fidel Castro en medio de un canyaret cubano
Aunque oficialmente significa escándalo o disputa a gritos, en Alcoy se utiliza el término canyaret para referirse a situaciones dolorosas o molestas que se prolongan en el tiempo. Si al salir de casa, su vecino le propina un fuerte golpe en la cabeza con una cachiporra estaría usted ante la clásica agresión con objeto contundente; […]
Diccionari de butxaca
… Itat?
Contracción interrogativa local que o no requiere respuesta, o si la requiere nos da igual el resultado     
Si alguien en Alcoy habla del itat es más que probable que no se refiera al India’s Income Tax Appellate Tribunal (ITAT) ni al Instituto Térmico de Aplicaciones Termoplásticas de Pinto (Madrid) ni tampoco al Instituto Tecnológico del Altiplano de Tlaxcala (México) ni tal vez a los Indicadores Trimestrales de la Actividad Turística, que deben […]
Diccionari de butxaca
Bossar /arrojar
Diccionari de butxaca
El increible idioma menguante
Diccionari de butxaca
Salabari
Diccionari de butxaca
Donar pena
Lejos de estar relacionadas con la tristeza, estas dos palabras son en Alcoy un extraño sinónimo de molestia

Escuchándonos hablar, cualquier observador foráneo llegará a la errónea conclusión de que los alcoyanos somos una gente con una irrefrenable tendencia a la tristeza y con una enfermiza capacidad para ver el lado más negro de la vida. Esta confusión procede del abuso de la construcción gramatical “donar pena”; dos palabras que en estas feraces orillas del río Serpis han de ser entendidas como sinónimo del inofensivo verbo molestar, aunque en el resto del mundo estén relacionadas con conceptos como el llanto, la depresión y la congoja.

A la gente normal le dan pena cosas como: las películas románticas en las que muere la chica, la cara lastimera de un perrito abandonado en una gasolinera o la fuga de una novia con un amigo que nos la ha estado pegando durante meses. Además de responder a estos estímulos dolorosos como cualquier otro ser humano, a los alcoyanos nos dan pena cosas absolutamente inverosímiles: desde un coche, a un jarrón que nos regaló la abuela, pasando por un tresillo o por el niño de un vecino que nos han dejado unas horas para cuidar.

En Alcoy, un vecino le puede decir a otro “si el cotxe et dóna pena ahí, l’aparque un poc més avall i així pots eixir be del vado”. Esta afirmación nada tiene que ver con las características del vehículo e igual vale para referirse a un flamante BMW que a un lastimoso Renault 5 con más años que el Naranjito (que sí que daría pena en el sentido literal de la palabra). Lo importante es la identificación del concepto molestia, entendido como un problema leve y fácilmente subsanable. El mundo de los objetos decorativos y del mobiliario es un terreno especialmente abonado para “donar pena”: dan pena la sillas mal colocadas en un pasillo con las que siempre tropieza alguien, dan pena los jarrones chinos de imitación colocados en el difícil equilibrio de una repisa, dan pena las viejas cómodas de la tía Candideta (que en paz descanse) colocadas en el recibidor sin ninguna otra función aparente que la de complicar el paso de las visitas y en las casas ricas dan pena los enormes pianos de los tiempos de esplendor, que ahora nadie toca y que ocupan todo el cuarto de estar. El destino habitual de todos estos artilugios suele ser el cuarto de los trastos o en el peor de los casos, las instalaciones del ecoparque.

El universo lingüístico del “donar pena” también es extensible a las personas: hay cuñados que dan una pena estomagante cuando se instalan durante meses a pensión completa en nuestros domicilios y hay niños hiperactivos y maleducados que se han especializado en dar pena cuando sus padres los llevan a un restaurante.

En contadísimas ocasiones, gracias a una conjunción astral, se produce una convergencia perfecta de los dos significados de esta construcción gramatical. Hay un ejemplo paradigmático de esta situación: la gran rotonda que conecta la Avenida de Santa Rosa con la calle Oliver. Este inmenso redondel “dona pena” a los automovilistas que circulan por él, ya que les genera un interminable listado de molestias, en el que se incluyen frenazos desesperados, arranques de valla protectora y accidentes de chapa y pintura. Simultáneamente, esta solución urbanística provoca una inmensa tristeza entre los vecinos del barrio y los visitantes habituales, que no pueden evitar el llanto cada vez que piensan que una institución pública se ha gastado una millonada en hacer algo tan feo y tan inútil.

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario