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Diccionari de butxaca
Au
Au es una palabra que gracias a su brevedad resulta la interjección perfecta para incitar el movimiento de personas, animales y cosas 
Aparte de designar al símbolo químico del oro y, en territorio catalanoparlante, a cualquier tipo de ave o pájaro,  con la excepción de Alcoy donde todo animal capaz de remontar el vuelo – con o sin plumas – recibe la denominación genérica de pardal (Rubiales, vols un pardal sense ales?) au es una interjección que […]
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Pastissot
Chanchullo muy elaborado, que deja un gran rastro de víctimas y que bordea la legalidad vigente
De los pastissots alcoyanos nunca salen rubias despampanantes, sino una dolorosa lista de desfalcos y de gente esquilmada
Aunque literalmente se puede traducir como un pastel de tamaño descomunal, en el alcoyano coloquial la palabra pastissot es sinónimo de chanchullo muy elaborado, que deja un gran rastro de víctimas y que bordea peligrosamente la frontera de la legalidad. El pastissot alcoyano por antonomasia es el parking de la Rosaleda; una obra inverosímil e […]
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Xorraeta
Un diminutivo alcoyano, otro, que bien pudiera derivar de la palabra xorro pero que tiene un significado bien distinto. O puede que no tanto
Xorraeta és una palabra alcoyana que bien pudiera ser el diminutivo de xorro que, a su vez, es una palabra catalana (un castellanismo) que deriva de chorro y que define tanto al líquido o gas que escapa de un tubo u orificio con mayor o menor presión (dejen de pensar en lo que están pensando) […]
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Cagaet
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Embaixaes
El confinamiento por la pandemia permite la resurrección de un sistema de comunicación a grito pelado estrictamente alcoyano
Berlanga inmortalizó la embaixà en su famosa escena de “Bienvenido Mister Marshall”

El confinamiento por el coronavirus y la recuperación de los balcones como espacio principal de la casa han permitido la resurrección de un sistema de comunicación estrictamente alcoyano: les embaixaes. Las conversaciones a grito pelado entre balcón y balcón o entre un balcón y la calle están viviendo un inesperado siglo de oro, tras una larga etapa de crisis a causa de los porteros automáticos, los móviles y la modernidad.

Estamos ante una de las innumerables palabras del vocabulario alcoyano que hunden sus raíces semánticas en el universo de la Fiesta de Moros y Cristianos. Les embaixaes de calle se inspiran en el acto teatral que cada 24 de abril se celebra en sesión doble en la plaza de España. El embajador moro le habla con voz tronante al cristiano cuando está en el castillo y viceversa por la tarde. A partir de ahí, cualquier conversación que se haga a un alto volumen entre en un balcón y la calle o entre un balcón y otro balcón se conoce con el nombre embaixà. Hay que subrayar un dato importante: si la gritería se hace entre dos personas que están a pie de calle, no puede ser considerada embaixà. Estaríamos ante una bronca clásica o ante dos individuos/as que no saben modular el tono de su voz.

Hay que subrayar que hasta los años 70 del pasado siglo, les embaixaes eran un sistema habitual de comunicación entre los alcoyanos. Las madres llamaban a sus hijos desde el balcón a la hora de comer, las vecinas se saludaban a gritos de un lado al otro de la calle y los padres mandaban a sus hijos a por tabaco con un par de órdenes bien declamadas desde las alturas. Era una práctica habitual de la clase obrera alcoyana, en la que se aprovechaban las cortas distancias existentes entre las casas en el casco histórico. Por alguna misteriosa razón, la gente del Puntet consideraba les embaixaes como una acción degradante propia de la chusma y eludían este sistema de comunicación sustituyéndolo por otros mucho menos efectivos y trabajosos, como bajar a la calle y dar los recados directamente o mandar a la chacha.

Aunque la embaixà es una fórmula que se adapta como un guante al carácter gritón del alcoyano medio, hay que reconocer que los años del desarrollismo le supusieron un duro golpe y la situaron al borde de la desaparición. El traslado masivo de ciudadanos a grandes bloques de viviendas, la aparición del portero automático y del móvil convirtieron esta seña de identidad local en una reliquia del pasado. No es lo mismo hablar a gritos desde un balcón de la calle Sant Nicolauet que intentar comunicarse entre dos edificios de la Avenida de la Hispanidad.

La pandemia del coronavirus, el confinamiento y la resurrección del balcón como espacio vital han permitido una inesperada recuperación de este viejo arte alcoyano. Vuelven las conversaciones a gritos entre balcón y balcón, se hacen grandes tertulias y se mata la soledad y el aburrimiento con estas charlas informales. También ha crecido el número de peatones que hablan con las personas que están matando el rato en los balcones, suelen ser conversaciones sin pies ni cabeza llenas de frases del estilo: me voy a tirar la basura a ver si me distraigo un poco, vamos a ver cuándo acaba esto o la inevitable este año lo de las Fiestas está bien jodido.

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