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Diccionari de butxaca
Ratereta
¿Es la ratereta el equivalente alcoyano al mouse, ratón o ratolí yanqui?
El sustantivo ratereta es la palabra que utilizan los alcoyanos/as de una cierta edad para denominar a la estufa eléctrica o brasero de calefactores resistivos  y desprotegidos que se sitúa bajo una mesa camilla, cercana a las faldas u otros tejidos altamente inflamables y que se conecta a la red general de 250 voltios mediante […]
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El calzoncillo de camalet
En Alcoy nunca ha cuajado el concepto boxers, que nos suena a vieja canción de Simon y Garfunkel
Alcoy ha realizado una aportación fundamental al mundo de la moda íntima masculina: el calzoncillo de camalet. En esta ciudad no ha cuajado nunca el concepto boxers para referirse a esta prenda fundamental en el fondo de armario de cualquier hombre elegante. Este anglicismo nos suena a vieja canción de Simon y Garfunkel o a […]
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Eh… home¡
La expresión la usan señoras y señores mayores para dirigirse a cualquier persona adulta de sexo masculino
Estamos ante una de las mejores interjecciones alcoyanas. La expresión “Eh… home¡” es muy utilizada por señoras y señores mayores para dirigirse a cualquier persona adulta de sexo masculino (si es menor de 30 años se sustituye por el término xicon) y hacerle una petición o alguna pregunta. Los habitantes de esta ciudad somos poco […]
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Crepó
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Hasta aquí llegó la nieve
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Pote
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Genterola
Es un insulto grupal, que quiere mostrar el rotundo desprecio hacia un colectivo
Al Capone y sus amigachos, un ejemplo clásico de genterola

La versión alcoyana del clásico castellano gentuza es una palabra muy sonora, que despierta en el oyente resonancias italianas. Hay que subrayar un dato importante: cuando un alcoyano habla de genterola está utilizando un insulto grupal, un calificativo con el que quiere mostrar su rotundo desprecio a un determinado colectivo con el que es conveniente no juntarse, porque uno puede salir malparado.

El mundo está lleno de genterola; o lo que es lo mismo, de gente poco recomendable que te clavará un puñal en la espalda a poquito que te descuides. Estamos ante una de las peores acusaciones que se pueden hacer en el idioma local: cuando un amigo te dice “no te juntes con esos, que son genterola”, conviene hacerle caso y marcar distancia con el grupo en cuestión. La genterola es omnipresente y aparece en todos los aspectos de la vida: los clubes deportivos, los montepíos de la filà, las peñas de amigos y hasta en los más selectos círculos culturales. Hay que subrayar un aspecto importante de los componentes de esta extraña secta de malvados: entre ellos se muestran afables y se entienden perfectamente, pero son capaces de hacerle las peores putadas a cualquier elemento externo.

Entre la genterola reinan unas leyes muy parecidas a las existentes entre los miembros de las Siete Familias de la Mafia de Nueva York. Su fidelidad entre ellos sólo es comparable con su capacidad para hacer el mal a los que no pertenecen a su cuerda.

En determinados momentos de la historia, por razones que se desconocen, se producen grandes acumulaciones de genterola en determinados lugares del mundo. Durante las últimas etapas del PP en la Generalitat Valenciana, se registró en los despachos del gobierno autonómico una de las mayores densidades conocidas de genterola por metro cuadrado, alcanzándose cotas que sólo fueron superadas en algunos barrios del Chicago de los años 30.

La palabra genterola tiene otra acepción con mucho menos uso. Utilizaban este término las gentes del Puntet para referirse a las personas de clase baja con las que no convenía juntarse por motivos de prestigio social. En este caso, el sinónimo castellano más acertado vendría de la mano de conceptos como chusma o purria.

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