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Diccionari de butxaca
Donar més quefer que una onça de cucs
Aunque de entrada parece la comparación más adecuada para definir la hiperactividad infantil, hay que analizarla con atención
Uno de los apartados más creativos del lenguaje alcoyano es aquel que recoge las lamentaciones que las abuelas dedican a sus nietos o, mejor dicho, a la febril actividad que desarrollan sus nietos mientras están a su cargo. Es decir, todo el día.
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Enviscà
El concepto sirve para describir un desastre especialmente pringoso y maloliente
Jugadores de fútbol americano disfrutando de una enviscà deportiva
He aquí otra de esas magníficas metáforas alcoyanas, cuyo uso sirve para enriquecer el lenguaje con todo tipo de matices. Enviscà (pronúnciese con a de Anriqueta) es una palabra que sirve para describir un desastre que afecta a una o a varias personas; es una empastrà especialmente pringosa y maloliente.
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Sofar
El sofar alcoyano es un cómodo asiento con brazos y denominación de origen
La palabra sofar es una palabra de uso extendido en la ciudad de Alcoy que designa el asiento cómodo para dos o más personas, con respaldo y brazo que, en ocasiones, puede convertirse en cama. Vaya, lo que en todo el mundo se conoce como sofá.
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Arropar
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Guapet
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Perxonà
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Genterola
Es un insulto grupal, que quiere mostrar el rotundo desprecio hacia un colectivo
Al Capone y sus amigachos, un ejemplo clásico de genterola

La versión alcoyana del clásico castellano gentuza es una palabra muy sonora, que despierta en el oyente resonancias italianas. Hay que subrayar un dato importante: cuando un alcoyano habla de genterola está utilizando un insulto grupal, un calificativo con el que quiere mostrar su rotundo desprecio a un determinado colectivo con el que es conveniente no juntarse, porque uno puede salir malparado.

El mundo está lleno de genterola; o lo que es lo mismo, de gente poco recomendable que te clavará un puñal en la espalda a poquito que te descuides. Estamos ante una de las peores acusaciones que se pueden hacer en el idioma local: cuando un amigo te dice “no te juntes con esos, que son genterola”, conviene hacerle caso y marcar distancia con el grupo en cuestión. La genterola es omnipresente y aparece en todos los aspectos de la vida: los clubes deportivos, los montepíos de la filà, las peñas de amigos y hasta en los más selectos círculos culturales. Hay que subrayar un aspecto importante de los componentes de esta extraña secta de malvados: entre ellos se muestran afables y se entienden perfectamente, pero son capaces de hacerle las peores putadas a cualquier elemento externo.

Entre la genterola reinan unas leyes muy parecidas a las existentes entre los miembros de las Siete Familias de la Mafia de Nueva York. Su fidelidad entre ellos sólo es comparable con su capacidad para hacer el mal a los que no pertenecen a su cuerda.

En determinados momentos de la historia, por razones que se desconocen, se producen grandes acumulaciones de genterola en determinados lugares del mundo. Durante las últimas etapas del PP en la Generalitat Valenciana, se registró en los despachos del gobierno autonómico una de las mayores densidades conocidas de genterola por metro cuadrado, alcanzándose cotas que sólo fueron superadas en algunos barrios del Chicago de los años 30.

La palabra genterola tiene otra acepción con mucho menos uso. Utilizaban este término las gentes del Puntet para referirse a las personas de clase baja con las que no convenía juntarse por motivos de prestigio social. En este caso, el sinónimo castellano más acertado vendría de la mano de conceptos como chusma o purria.

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