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Diccionari de butxaca
Genterola
Es un insulto grupal, que quiere mostrar el rotundo desprecio hacia un colectivo
Al Capone y sus amigachos, un ejemplo clásico de genterola
La versión alcoyana del clásico castellano gentuza es una palabra muy sonora, que despierta en el oyente resonancias italianas. Hay que subrayar un dato importante: cuando un alcoyano habla de genterola está utilizando un insulto grupal, un calificativo con el que quiere mostrar su rotundo desprecio a un determinado colectivo con el que es conveniente […]
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Garibaldino
Un curioso sustantivo alcoyano que relaciona la gamba común con los soldados voluntarios que lucharon por la unidad de Italia
Dícese de los soldados voluntarios que lucharon en las tres guerras por la  independencia y unidad de Italia al mando de Giuseppe Garibaldi (Niza, 1807-Caprera, 1882) En Alcoy además es la denominación oficial que reciben las gambas con gabardina, tapa muy popular en el estado español, tanto como la corrupción o la sequía. La pregunta […]
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Tapó de bassa
Metáfora cruel que usamos los alcoyanos para describir a los hombres bajitos
Mickey Rooney no levantaba un palmo del suelo y es un clásico de Hollywood
Metáfora inusualmente cruel y despectiva que usamos los alcoyanos para describir a hombres bajitos pero con una constitución física muy robusta. La comparación no es gratuita: el tapón de una balsa (de riego o de una piscina municipal) es un elemento de gran solidez cuya principal función en esta vida es evitar que se escape […]
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Collonera
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Racuela
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Machucho
No está muy clara la frontera en la que uno deja de ser una persona soltera y se convierte en un machucho

Es la versión alcoyana de la palabra solterón, aunque va cargada de un puntillo adicional de mala leche estrictamente local. El machucho o la machucha son hombres y mujeres que han superado la barrera de la edad adulta sin haberse sometido a los dictámenes del santísimo sacramento del matrimonio o de la vida en pareja. Viven solos o en compañía de sus padres y no parecen tener ni el más mínimo interés en buscar su media naranja e incluso se muestran encantados de disfrutar su independencia.

Los machuchos hacen vida propia. Van a bares de machuchos, se juntan con grupos de amigos machuchos, organizan excursiones vacacionales de machuchos y son capaces de disertar durante horas sobre las bondades de la machuchez.

Durante décadas fueron personajes denostados en una sociedad dominada por la moral más reaccionaria que los consideraba unos tipejos improductivos y sospechosos en un mundo en el que la gente estaba obligada por decreto ley a casarse como Dios manda y a construir una familia. En un intento de machacarlos aún más, se acuñó el término machuchango, que a pesar de sus resonancias caribeñas suponía un paso más en la carga despectiva hacia este maltratado colectivo.

No está muy clara la frontera en la que uno deja de ser una persona soltera y se convierte en un machucho. La Real Academia de la Lengua Alcoyana ha creado una comisión dedicada especialmente a analizar el tema. La definición temporal de este grupo humano se ha complicado últimamente, ya que vivimos tiempos de crisis en los que los hijos viven con sus padres hasta bien superada la treintena y lo que antes era un machucho ahora se considera un joven normal y corriente. Aunque no hay nada decidido, todo parece indicar que la Academia optará por establecer ser soltero y mayor de 55 años como condición indispensable para entrar en el selecto club de los machuchos, situando a este grupo humano justo en los límites de la tercera edad.

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