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Pelilo
Pelilo es una de las muchas palabras que los alcoyanos usan para referirse al órgano masculino que sirve para miccionar y, ocasionalmente, para copular
Pelilo dentro de una pelila haciendo el pixorrot
Aparte de ser una marca de pulseras, collares y complementos Pelilo Diseños con sede en el Puerto de Cartagena (para que luego digan que los murcianos no son raros), pelilo es una de las muchas palabras que los alcoyanos usan para referirse al órgano masculino por antonomasia, tales como: pardal, boniato, níspero, fava, botifarra o […]
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Donar més quefer que una onça de cucs
Aunque de entrada parece la comparación más adecuada para definir la hiperactividad infantil, hay que analizarla con atención
Uno de los apartados más creativos del lenguaje alcoyano es aquel que recoge las lamentaciones que las abuelas dedican a sus nietos o, mejor dicho, a la febril actividad que desarrollan sus nietos mientras están a su cargo. Es decir, todo el día.
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Enviscà
El concepto sirve para describir un desastre especialmente pringoso y maloliente
Jugadores de fútbol americano disfrutando de una enviscà deportiva
He aquí otra de esas magníficas metáforas alcoyanas, cuyo uso sirve para enriquecer el lenguaje con todo tipo de matices. Enviscà (pronúnciese con a de Anriqueta) es una palabra que sirve para describir un desastre que afecta a una o a varias personas; es una empastrà especialmente pringosa y maloliente.
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Sofar
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Arropar
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Guapet
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Maldecap
Palabra creada con la fusión de otras tres para definir a aquellas personas con una habilidad innata para generar malestar en su entorno

He aquí una curiosa creación lingüística, cuyo origen surge de la fusión de tres palabras distintas en una sola. En Alcoy tener mal de cap es (como en todos los lugares de habla valenciana) sufrir un problema sanitario más o menos doloroso, que afecta al área craneal y que viene provocado por algún tipo de gripe, fiebre o reacción a la vacuna astrazaneca. En cambio, en esta ciudad ser un maldecap es una definición muy gráfica con la que se describe a aquellas personas que tienen una habilidad innata para generar rencillas, follones y malestar en el entorno familiar, ciudadano o político que los rodea.

Alcoy es una ciudad rica en maldecaps. El último informe anual del Instituto Nacional de Estadística señala que dos de cada diez vecinos censados ejercen o han ejercido en algún momento de sus vidas como maldecap. Expertos de la Fundación de Sociología Alcoyana Avanzada han subrayado un dato importante: el maldecap nace, no se hace. En sus investigaciones, esta prestigiosa institución científica ha relacionado esta patología con la fuerte presencia de calcio en el agua del Molinar, combinada con los efectos enervantes de los vientecillos fríos procedentes del Barranc del Sint y con la ingesta excesiva de olivas partidas amargas. Existe curación para este mal, pero exige un complicado y durísimo proceso de desintoxicación, en el que se aconseja el uso de fármacos tranquilizantes de bajo espectro.

Todos los alcoyanos, sin distinción de credo ni de religión, tenemos uno o varios maldecaps en nuestras vidas. Es aquel vecino que convierte las reuniones de escalera en un rollo insoportable con sus interminables discursos, aquel compañero de filà que cada año se queja de la calidad de la gambas de los aperitivos y de la incompetencia del primer tró, el miembro de la cuadrilla que nunca está de acuerdo con la elección del restaurante para la cena del sábado, la prima del pueblo que cada vez que viene te dice que estás más gordo y más calvo, el hijo de 37 años que ha decidido dejar de trabajar y de estudiar, quedándose a pensión completa en casa de sus padres y teniendo los santos cojonazos de criticar las habilidades culinarias de su madre y así, hasta el infinito, en todos los aspectos de la vida humana.

La política es un terreno abonado para el crecimiento y la reproducción del maldecap. Estos especímenes resultan especialmente útiles cuando se colocan en algún partido de la oposición, ya que fiscalizar la labor del gobierno y quejarse de todo lo que hace es un trabajo que parece especialmente pensado para que estos seres en conflicto permanente con el mundo alcancen la plena realización personal. Una de las peores tareas del alcalde (que ya de por sí justificaría el sueldo) es soportar educadamente las embestidas de todos los maldecaps de la ciudad: desde el tío que está obsesionado con las cacas de perro a la vecina que cree fundamental la construcción de una pasarela entre la Font Roja y el Molí Payá. La creación de amplios equipos de asesores y de secretarios de la Alcaldía no es más que un intento de establecer una línea de protección; un cortafuegos humano entre la primera autoridad local y la legión de maldecaps alcoyanos que cada día se acercan a la Casa Consistorial para depositar allí sus malos rollos.

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