Destacados
Diccionari de butxaca
Catxotxes
Es un tipo de buen conformar, que desconoce el significado de la palabra urgente
Un catxotxes de libro, Mariano Rajoy, llegó a presidente del Gobierno de España
A mitad de camino entre el sompo y el somordo, el catxotxes alcoyano es un individuo caracterizado por su lentitud de movimientos y por sus enormes cojonazos. El catxotxes es un tipo de buen conformar al que le resbala el resto de la Humanidad, que actúa absolutamente a su bola y que desconoce el significado […]
Diccionari de butxaca
Me la bufa
“Me la bufa” es una expresión habitual del ámbito lingüístico valenciano a la que el lenguaje alcoyano le ha aportado su granito de creatividad
Me la bufa(en inglés “he huffs me”) es una expresión común del ámbito lingüístico valenciano-catalán-balear equivalente al ‘me la sopla’ castellano, más aireada que el castizo ‘me la suda’, con mayor estabilidad que el ‘me la trae floja’, menos marinera que el ‘me la trae al pairo’ y mucho más esclarecedora que ‘me la refanfinfla’; […]
Diccionari de butxaca
¡Adreça, adreça!
Palabra clave de los alcoyanos a la hora de ayudar a aparcar un coche
Los alcoyanos de sexo masculino encuentran un fascinante placer en el acto de ayudar a aparcar (o a desaparcar) su vehículo a un conductor inexperto o a una conductora novel. Este ritual lo tiene todo, ya que supone una demostración de sabiduría automovilística y de solidaridad ciudadana. El ayudador se dirige al ayudado con todo […]
Diccionari de butxaca
Burro
Diccionari de butxaca
Au
Diccionari de butxaca
Pastissot
Diccionari de butxaca
Mandao
Dicen los expertos que los alcoyanos invertimos la décima parte de nuestra vida haciendo mandaos
El chico de los mandados fue un pilar de la economía alcoyana

A mitad de camino entre el recado y el encargo, el mandao es una palabra alcoyana de insólita riqueza con la que los habitantes de esta ciudad englobamos un número casi infinito de gestiones. Comprar el pan, coger número en el ambulatorio, renovar el DNI en la Comisaría, recoger unas botas de Castillo o comprar dos kilos de alcachofas en el mercado son ejemplos de mandaos.

Todos tienen en común una cosa: son acciones que se efectúan fuera de casa y que han sido planificadas con antelación. Estamos ante un concepto transversal, que igual vale para las funciones más importantes que para las más humildes: hacer un mandao es ir al banco a firmar un crédito y también acudir al Mercadona a comprar papel higiénico.

Dicen los expertos que los alcoyanos invertimos la décima parte de nuestra vida en hacer mandaos. Las amas de casa y los jubilados son los principales practicantes de este arte estrictamente local, que exige un profundo conocimiento de la geografía urbana y una planificación milimétrica del tiempo. Antes de inventarse las actividades extraescolares, los niños alcoyanos eran las víctimas propiciatorias de este castigo; ya que cada vez que salían de clase, se encontraban en sus casas con una inacabable lista de mandaos pendientes, elaborada minuciosamente por sus madres.

La aparición de Amazon y de las empresas de  mensajería ha provocado la desaparición del mandao como actividad profesional. El sector industrial y el comercio alcoyano tuvieron en el chico de los mandaos uno de sus pilares fundamentales. La figura de este joven meritorio, encargado de traer cafés y de llenar el botijo, jugaba un papel básico en el funcionamiento del engranaje de la economía local. Muchos de nuestros próceres empezaron haciendo mandaos y desde allí escalaron a lo más alto de nuestra pirámide social.

Durante su edad de oro, el mandao creó una estética y una cultura propias. Valga como ejemplo aquel olvidado “mocador mandadero”: una extraña pieza de tela a cuadritos marrones y negros, que se utilizaba como hatillo para el transporte de cosas y que lucía en los escaparates de todas las mercerías de la ciudad como un artículo de primera necesidad.

El principal enemigo del mandao es la barsella de carrer. Una conversación de calle especialmente larga puede convertir en papel mojado cualquier operativo mandadero por muy bien planificado que esté. La habilidad para conjugar los principios básicos del binomio espacio/tiempo es clave fundamental para el éxito de un buen mandao.

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:
COMENTARIOS

  1. Ergo sum says:

    Existe otra acepción, y muy interesante y potente, del término «mandao», y es la siguiente: «tener un buen mandao». Esta nueva posibilidad hace referencia al aparato genital masculino en su general conjunto, y abunda en la dirección de la cantidad instrumental del artilugio urinario-reproductivo. Se utiliza en frases como: «eixe té un bon mandao», señal inequívoca de que el ejemplar es de muy buen calibre, toda vez que el pájaro, en su vuelo, ha sido contemplado con punzante admiración, o envidia.

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario