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Diccionari de butxaca
Samarro
¿A qué se refiere un/a alcoyano/a cuando califica a un individuo como samarro?
¿A qué se refiere un/a alcoyano/a cuando califica a un individuo como samarro? Y digo bien individuo, puesto que samarro únicamente se utiliza en género masculino ya que, aunque también existen las acepciones samarra, samarrà y Samarra,  nada tienen que ver con samarro. La primera es una adaptación libre al alcoyano de la palabra vasca […]
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Jarset
Cuando un alcoyano habla del jarset se refiere a la prenda de vestir de punto cerrada y con mangas que cubre desde el cuello hasta la cintura y que no es una chilaba
Durante estas últimas semanas he recibido infinidad de cartas de personas que tras visitar la ciudad me preguntan sorprendidas: Profesor Carreter ¿Qué es el jarset al que se refieren los alcoyanos cuando empiezan a bajar las temperaturas? ¿Es acaso un juego de tarros de cocina del inglés jar = tarro y set = conjunto? ¿Es […]
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Taula d’escoti
¿Qué es esa taula d’escoti? ¿Una mesa donde todos lucen parte del busto debido a sus escotados vestidos?
Muchos lectores me preguntan a menudo: Profesor Carreter ¿Qué es esa taula d’escoti de la que hablan las crónicas y a cuyo alrededor se sientan los veteranos de las filaes alcoyanas? ¿Es una mesa donde todos lucen parte del busto debido a sus escotados vestidos? ¿En la que todos son descendientes de aquellos irlandeses (escots) […]
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La roda
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El cuquet
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Montepío
El montepío es una costumbre alcoyana similar a la compra de acciones preferentes y con idéntico riesgo

Montepío es una palabra que designa una de las costumbres más genuinas de la ciudad. Su funcionamiento se inspira en los antiguos depósitos de dinero que se realizaban para socorrer a viudas y huérfanos. Consiste en lo siguiente: un individuo/a entrega semanalmente una cantidad ingente de dinero (entre 10 a 100 €) a una persona del sector terciario de ‘solvencia contrastada’ que igual puede ser el camarero del bar del mercado que el peluquero de la esquina.

A cambio del ingreso en efectivo -que el receptor anota en una libreta del grosor del Deuteronomio- el donante recibe una anotación en un cartón. Cabe destacar que el proceso de registro e intercambio de efectivo se realiza digitalmente (con los dedos); que la custodia del montante se lleva a cabo en un bolsillo del delantal y que toda la operación tiene lugar mientras el depositario sirve un bocadillo de calamares, con lo se generan más posibilidades de error que en una actualización de Windows Vista.

No obstante ello, el impositor obtiene su recompensa cuando, tras un año de realizar aportaciones a fondo perdido,  ‘trau el montepio’. Operación que se basa en la recuperación del montante total ahorrado, junto con una pequeña maceta con un cactus en concepto de intereses devengados.

Nota.- Aunque de entrada pueda parecer una gurruminería como un toro, vistos los intereses que la banca ofrece actualmente a sus clientes es como para darse con un canto en los dientes.

Eso si al depositario no le ha dado por poner en práctica otra de las modalidades, bastante habitual, de esta ancestral costumbre alcoyana: fugir amb el montepio’. Práctica que consiste con motivo justificado (comunión de la hija, pagos inaplazables, gastos imprevistos por ludopatía, etc.) o sin él poner en práctica lo que proponía el título de aquella vieja película de 1969 de Woody Allen: ‘Toma el dinero y corre’.

Otra nota.-  La costumbre de ‘fugir amb el montepio’ durante un tiempo gozó de cierta predicación en la ciudad a la vez que una cierta admiración hacia el fugitivo que huía con el dinero por su actitud osada y aventurera ante la vida. En la actualidad ha perdido cualquier connotación épica al haber sido imitada y vulgarizada por la mayor parte de entidades bancarias mediante la emisión y venta de preferentes.

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