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Artiste
Los alcoyanos de sexo masculino se llaman artiste los unos a los otros con una insistencia difícil de explicar
Si un viajero foráneo llega a Alcoy y escucha con cierta atención las conversaciones cotidianas de la gente, acabará llegando a la conclusión de que esta ciudad tiene una cantidad de artistas per cápita sólo comparable a la registrada por Florencia en la época de los Médicis. Los alcoyanos de sexo masculino se llaman artiste […]
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Perrafernalia
¿Es lo mismo la perrafernalia alcoyana, que la parafernalia castellana, o la parafernàlia catalana?
¿Qué significa perrafernalia, palabra fonéticamente hermana de parafernalia pero de uso exclusivo en Alcoy? ¿Qué quiere decir un alcoyano cuando, un veintidós de abril tras el desfile de la entrada mora, grita a los cuatro vientos: ‘xe quina perrafernalia més gran han tret al boato els Benimerins? ¿Se refiere acaso a que el caudillo de […]
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Xurrut
La palabra logra un punto inédito de asquerosidad al imitar un sonido corporal especialmente vergonzante
El xurrut suele ser explosivo, como un geiser
Onomatopeya escatológica donde las haya. La palabra logra un punto inédito de asquerosidad al imitar un sonido corporal especialmente vergonzante. Cuando un alcoyano está de xurrut,  quiere decir que sufre una fuerte diarrea, que le condena a hacer rapidísimos viajes al wáter para evitar la catástrofe.
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Astral
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Ensaio
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Montepío
El montepío es una costumbre alcoyana similar a la compra de acciones preferentes y con idéntico riesgo

Montepío es una palabra que designa una de las costumbres más genuinas de la ciudad. Su funcionamiento se inspira en los antiguos depósitos de dinero que se realizaban para socorrer a viudas y huérfanos. Consiste en lo siguiente: un individuo/a entrega semanalmente una cantidad ingente de dinero (entre 10 a 100 €) a una persona del sector terciario de ‘solvencia contrastada’ que igual puede ser el camarero del bar del mercado que el peluquero de la esquina.

A cambio del ingreso en efectivo -que el receptor anota en una libreta del grosor del Deuteronomio- el donante recibe una anotación en un cartón. Cabe destacar que el proceso de registro e intercambio de efectivo se realiza digitalmente (con los dedos); que la custodia del montante se lleva a cabo en un bolsillo del delantal y que toda la operación tiene lugar mientras el depositario sirve un bocadillo de calamares, con lo se generan más posibilidades de error que en una actualización de Windows Vista.

No obstante ello, el impositor obtiene su recompensa cuando, tras un año de realizar aportaciones a fondo perdido,  ‘trau el montepio’. Operación que se basa en la recuperación del montante total ahorrado, junto con una pequeña maceta con un cactus en concepto de intereses devengados.

Nota.- Aunque de entrada pueda parecer una gurruminería como un toro, vistos los intereses que la banca ofrece actualmente a sus clientes es como para darse con un canto en los dientes.

Eso si al depositario no le ha dado por poner en práctica otra de las modalidades, bastante habitual, de esta ancestral costumbre alcoyana: fugir amb el montepio’. Práctica que consiste con motivo justificado (comunión de la hija, pagos inaplazables, gastos imprevistos por ludopatía, etc.) o sin él poner en práctica lo que proponía el título de aquella vieja película de 1969 de Woody Allen: ‘Toma el dinero y corre’.

Otra nota.-  La costumbre de ‘fugir amb el montepio’ durante un tiempo gozó de cierta predicación en la ciudad a la vez que una cierta admiración hacia el fugitivo que huía con el dinero por su actitud osada y aventurera ante la vida. En la actualidad ha perdido cualquier connotación épica al haber sido imitada y vulgarizada por la mayor parte de entidades bancarias mediante la emisión y venta de preferentes.

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