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Canyaret
Situación dolorosa o molesta, que se prolonga en el tiempo
El comandante Fidel Castro en medio de un canyaret cubano
Aunque oficialmente significa escándalo o disputa a gritos, en Alcoy se utiliza el término canyaret para referirse a situaciones dolorosas o molestas que se prolongan en el tiempo. Si al salir de casa, su vecino le propina un fuerte golpe en la cabeza con una cachiporra estaría usted ante la clásica agresión con objeto contundente; […]
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… Itat?
Contracción interrogativa local que o no requiere respuesta, o si la requiere nos da igual el resultado     
Si alguien en Alcoy habla del itat es más que probable que no se refiera al India’s Income Tax Appellate Tribunal (ITAT) ni al Instituto Térmico de Aplicaciones Termoplásticas de Pinto (Madrid) ni tampoco al Instituto Tecnológico del Altiplano de Tlaxcala (México) ni tal vez a los Indicadores Trimestrales de la Actividad Turística, que deben […]
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Bossar /arrojar
Cada vez que vomita, un alcoyano se ha de enfrentar con este peliagudo dilema semántico
Cada vez que a un alcoyano se le presenta un grave problema digestivo y se ve obligado a echar la pota, se enfrenta al mismo dilema semántico: no sabe si bossar o arrojar. Los dos verbos sirven aquí para definir la acción de expulsar por la boca de forma violenta cosas asquerosas procedentes del estómago […]
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El increible idioma menguante
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Salabari
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El conjunto
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Montepío
El montepío es una costumbre alcoyana similar a la compra de acciones preferentes y con idéntico riesgo

Montepío es una palabra que designa una de las costumbres más genuinas de la ciudad. Su funcionamiento se inspira en los antiguos depósitos de dinero que se realizaban para socorrer a viudas y huérfanos. Consiste en lo siguiente: un individuo/a entrega semanalmente una cantidad ingente de dinero (entre 10 a 100 €) a una persona del sector terciario de ‘solvencia contrastada’ que igual puede ser el camarero del bar del mercado que el peluquero de la esquina.

A cambio del ingreso en efectivo -que el receptor anota en una libreta del grosor del Deuteronomio- el donante recibe una anotación en un cartón. Cabe destacar que el proceso de registro e intercambio de efectivo se realiza digitalmente (con los dedos); que la custodia del montante se lleva a cabo en un bolsillo del delantal y que toda la operación tiene lugar mientras el depositario sirve un bocadillo de calamares, con lo se generan más posibilidades de error que en una actualización de Windows Vista.

No obstante ello, el impositor obtiene su recompensa cuando, tras un año de realizar aportaciones a fondo perdido,  ‘trau el montepio’. Operación que se basa en la recuperación del montante total ahorrado, junto con una pequeña maceta con un cactus en concepto de intereses devengados.

Nota.- Aunque de entrada pueda parecer una gurruminería como un toro, vistos los intereses que la banca ofrece actualmente a sus clientes es como para darse con un canto en los dientes.

Eso si al depositario no le ha dado por poner en práctica otra de las modalidades, bastante habitual, de esta ancestral costumbre alcoyana: fugir amb el montepio’. Práctica que consiste con motivo justificado (comunión de la hija, pagos inaplazables, gastos imprevistos por ludopatía, etc.) o sin él poner en práctica lo que proponía el título de aquella vieja película de 1969 de Woody Allen: ‘Toma el dinero y corre’.

Otra nota.-  La costumbre de ‘fugir amb el montepio’ durante un tiempo gozó de cierta predicación en la ciudad a la vez que una cierta admiración hacia el fugitivo que huía con el dinero por su actitud osada y aventurera ante la vida. En la actualidad ha perdido cualquier connotación épica al haber sido imitada y vulgarizada por la mayor parte de entidades bancarias mediante la emisión y venta de preferentes.

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