Destacados
Diccionari de butxaca
¡Què ganes tinc de que et radien!
Esta perífrasis creativa y cruel, como pocas, es una de las frases más bestias que pueden pronunciarse en el idioma alcoyano
¿Qué quiere decir una mujer octogenaria a su marido nonagenario cuando tras cincuenta años de matrimonio y de mala vida en común le espeta con rabia: ¡Què ganes tinc de que et radien!? ¿Le manifiesta su deseo de que se propague desde su sillón al infinito (una especie de multiplícate por cero) cual onda sonora […]
Diccionari de butxaca
La potra
Estar potrós es sinónimo de encontrarse mal o de estar incómodo en una determinada situación social
Jáck Lemmon se consolido como prototipo del potrós insoportable en "La extraña pareja"
En castellano académico la potra es una palabra que se usa para referirse a un golpe inesperado de buena suerte. En alcoyano coloquial, por el contrario, este vocablo tiene una carga negativa y se puede traducir como molestia, malestar o desazón.
Diccionari de butxaca
Sopaberena
Los lingüistas se han dividido en dos bandos irreconciliables: los que creen que es una merienda tardía y los que defienden que es una cena madrugadora
En estos tiempos en los que está tan de moda hablar de la cocina de fusión, vale la pena destacar esta aportación alcoyana a la gastronomía universal. La sopaberena es la fusión de dos comidas en una sola: la merienda y la cena.
Diccionari de butxaca
Ampomar
Diccionari de butxaca
Bochinche
Diccionari de butxaca
Fer el xempla
Diccionari de butxaca
Montepío
El montepío es una costumbre alcoyana similar a la compra de acciones preferentes y con idéntico riesgo

Montepío es una palabra que designa una de las costumbres más genuinas de la ciudad. Su funcionamiento se inspira en los antiguos depósitos de dinero que se realizaban para socorrer a viudas y huérfanos. Consiste en lo siguiente: un individuo/a entrega semanalmente una cantidad ingente de dinero (entre 10 a 100 €) a una persona del sector terciario de ‘solvencia contrastada’ que igual puede ser el camarero del bar del mercado que el peluquero de la esquina.

A cambio del ingreso en efectivo -que el receptor anota en una libreta del grosor del Deuteronomio- el donante recibe una anotación en un cartón. Cabe destacar que el proceso de registro e intercambio de efectivo se realiza digitalmente (con los dedos); que la custodia del montante se lleva a cabo en un bolsillo del delantal y que toda la operación tiene lugar mientras el depositario sirve un bocadillo de calamares, con lo se generan más posibilidades de error que en una actualización de Windows Vista.

No obstante ello, el impositor obtiene su recompensa cuando, tras un año de realizar aportaciones a fondo perdido,  ‘trau el montepio’. Operación que se basa en la recuperación del montante total ahorrado, junto con una pequeña maceta con un cactus en concepto de intereses devengados.

Nota.- Aunque de entrada pueda parecer una gurruminería como un toro, vistos los intereses que la banca ofrece actualmente a sus clientes es como para darse con un canto en los dientes.

Eso si al depositario no le ha dado por poner en práctica otra de las modalidades, bastante habitual, de esta ancestral costumbre alcoyana: fugir amb el montepio’. Práctica que consiste con motivo justificado (comunión de la hija, pagos inaplazables, gastos imprevistos por ludopatía, etc.) o sin él poner en práctica lo que proponía el título de aquella vieja película de 1969 de Woody Allen: ‘Toma el dinero y corre’.

Otra nota.-  La costumbre de ‘fugir amb el montepio’ durante un tiempo gozó de cierta predicación en la ciudad a la vez que una cierta admiración hacia el fugitivo que huía con el dinero por su actitud osada y aventurera ante la vida. En la actualidad ha perdido cualquier connotación épica al haber sido imitada y vulgarizada por la mayor parte de entidades bancarias mediante la emisión y venta de preferentes.

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario