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Maldecap
Palabra creada con la fusión de otras tres para definir a aquellas personas con una habilidad innata para generar malestar en su entorno
He aquí una curiosa creación lingüística, cuyo origen surge de la fusión de tres palabras distintas en una sola. En Alcoy tener mal de cap es (como en todos los lugares de habla valenciana) sufrir un problema sanitario más o menos doloroso, que afecta al área craneal y que viene provocado por algún tipo de […]
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Donar més quefer que una onça de cucs
Aunque de entrada parece la comparación más adecuada para definir la hiperactividad infantil, hay que analizarla con atención
Uno de los apartados más creativos del lenguaje alcoyano es aquel que recoge las lamentaciones que las abuelas dedican a sus nietos o, mejor dicho, a la febril actividad que desarrollan sus nietos mientras están a su cargo. Es decir, todo el día.
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Enviscà
El concepto sirve para describir un desastre especialmente pringoso y maloliente
Jugadores de fútbol americano disfrutando de una enviscà deportiva
He aquí otra de esas magníficas metáforas alcoyanas, cuyo uso sirve para enriquecer el lenguaje con todo tipo de matices. Enviscà (pronúnciese con a de Anriqueta) es una palabra que sirve para describir un desastre que afecta a una o a varias personas; es una empastrà especialmente pringosa y maloliente.
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Sofar
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Arropar
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Guapet
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Ratereta
¿Es la ratereta el equivalente alcoyano al mouse, ratón o ratolí yanqui?

El sustantivo ratereta es la palabra que utilizan los alcoyanos/as de una cierta edad para denominar a la estufa eléctrica o brasero de calefactores resistivos  y desprotegidos que se sitúa bajo una mesa camilla, cercana a las faldas u otros tejidos altamente inflamables y que se conecta a la red general de 250 voltios mediante un cable de cobre pelado simétricamente por sus extremos y debidamente reforzado con esparadrapo, celofán y/o cinta aislante.

El origen de dicha denominación bien podría encontrarse en la palabra castellana ratera debido al parecido que dichas estufas mantienen con las rateras, o ratoneras, de tela metálica que se utilizan para cazar ratas. O de la acepción catalana de esa misma palabra que hace referencia a la trampa en la que alguien queda atrapado contra su querer y de donde es difícil salir.

Cosa que, efectivamente, ocurre con las rateretas que te retienen con el mismo poder que la fuerza de un caballero Jedi, bien porque en el resto de la estancia hace un frío que pela. Bien porque la explosiva combinación de resistencia candente desprotegida y tejido inflamable obran su sortilegio y uno se queda humeando y pegado, literalmente, a la mesa camilla de tal manera que los únicos capaces de moverle son los operarios de los servicios fúnebres.

Hay también quien en un alarde de modernidad ha querido buscar relaciones entre la ratereta alcoyana y el periférico de entrada de algunas computadoras conocido como mouse, ratón o ratolí; ya que ambos dispositivos tienen cable, se mueven, tienen dos posiciones y acaban calentando al usuario. Pero esto no deja de ser una entelequia pues como todo el mundo sabe fue primero la ratereta que el ratón.

Para terminar, hay que subrayar un dato importante: la ratereta mantiene una relación simbiótica con la mesa camilla. Esta pequeña estufa resulta incomprensible sin ese mueble imprescindible en los crudos inviernos alcoyanos.

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COMENTARIOS

  1. Anna says:

    No cal anar al castellà per a trobar la paraula «ratera» . En valencià també es diu «ratera» a les trampes per a rates (vore tots els diccionaris que pugueu imaginar) i té més sentit que «ratereta» siga simplement el diminutiu valencià d’una paraula valenciana.

  2. Edelmira Lapesa i Coromines-Tovar says:

    La ratereta fue una estufa ultramoderna. Antes se estilaba la «copa» de cisco y carbón, y la gente la removía con una pala. Hacían una «firmeta». Pero a las mujeres mayores, como siempre estaban sentadas a su calor, bajo los faldones de la «camilla», les salían «vaques» en las piernas. También fue precedente de este peligroso aparato, la «recuela», instrumento para calentar los pies. Algo parecido a una caja de zapatos, de hierro y con agujeros en la tapadera, y que guardaba en su interior carbones al rojo vivo. Una moná todo. Hoy existen aparatos de aire, pero te estropean la permanente…
    Me gusta mucho lo que escriben. Soy adicta. Recuerdos.
    Edel

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