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Diccionari de butxaca
¡Què ganes tinc de que et radien!
Esta perífrasis creativa y cruel, como pocas, es una de las frases más bestias que pueden pronunciarse en el idioma alcoyano
¿Qué quiere decir una mujer octogenaria a su marido nonagenario cuando tras cincuenta años de matrimonio y de mala vida en común le espeta con rabia: ¡Què ganes tinc de que et radien!? ¿Le manifiesta su deseo de que se propague desde su sillón al infinito (una especie de multiplícate por cero) cual onda sonora […]
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La potra
Estar potrós es sinónimo de encontrarse mal o de estar incómodo en una determinada situación social
Jáck Lemmon se consolido como prototipo del potrós insoportable en "La extraña pareja"
En castellano académico la potra es una palabra que se usa para referirse a un golpe inesperado de buena suerte. En alcoyano coloquial, por el contrario, este vocablo tiene una carga negativa y se puede traducir como molestia, malestar o desazón.
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Sopaberena
Los lingüistas se han dividido en dos bandos irreconciliables: los que creen que es una merienda tardía y los que defienden que es una cena madrugadora
En estos tiempos en los que está tan de moda hablar de la cocina de fusión, vale la pena destacar esta aportación alcoyana a la gastronomía universal. La sopaberena es la fusión de dos comidas en una sola: la merienda y la cena.
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Ampomar
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Bochinche
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Fer el xempla
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Sumo
Esta palabra es la solución que los hablantes alcoyanos han encontrado para evitar la palabra ‘demasiado catalana’ suc

Una de las singularidades de los hablantes del idioma alcoyano es el esfuerzo ingente que realizan por mantener su lengua en estado puro evitando cualquier tipo de contaminación exterior. Especialmente si procede del norte. Cosa que resulta, cuanto menos, chocante ya que el alcoyano es una variante dialectal del valenciano que, a su vez, es una variante del catalán.

Así cuando un alcoyano escucha una palabra que a sus oídos suena demasiado catalana se apresura a realizar una maniobra de amachambramiento con su homóloga en castellano, cuando no la sustituye directamente por ésta o inventa una versión poco ortodoxa de la misma. Es el caso de los vocablos: berengenes (albergínies), teixat (teulada), amarill (groc), bolsill (butxaca), grifo (aixeta), pila (pica), bocadill (entrepà), ques (formatge) o entonses (aleshores).

Una palabra perteneciente a este grupo sintáctico que produce no pocas confusiones es el sustantivo sumo que, aparte de ser la alternativa que los alcoyanos han encontrado para evitar la palabra ‘demasiado catalana’ suc, tiene el problema de que denomina tanto al líquido que se saca de las hierbas, flores y frutas al  exprimirlas, a alguien que ostenta el mayor grado a que se puede llegar en algo, como a la lucha cuerpo a cuerpo de origen japonés en la que los adversarios tienen un peso que excede siempre de los 100 Kg.

Así las cosas un oyente alcoyano no tiene manera de saber cuando alguien expresa su deseo de fer-se un sumo si va a exprimir unas naranjas y bebérselas mezcladas con azúcar, si va a quedar-se en paños menores y, tras enrollar el calzoncillo e introducírselo por la rabadilla, va entablar un combate singular con alguien de peso semejante al suyo o si, por el contrario, va a beneficiarse – en el sentido bíblico de la palabra – a un luchador de cien y pico quilos en canal o a cualquier otro tipo de sumo sea pontífice, sacerdote o la banda argentina de reggae y rock.

Lo mismo pasa si manifiesta su intención de beure’s el sumo. No hay posibilidad de elucidar si el emisor del mensaje pretende amorrarse al pilón de algún/os de los individuo/s anteriormente mencionados y succionar de él hasta sacarle cualquier jugo, secreción o líquido que pueda albergar en su cuerpo (enorme, en el caso de los luchadores japoneses) o si por el contrario sólo quiere darle un tiento a un sumo de civada lo cual, aparte de toda una serie de ventajas diuréticas, produce una aliteración a la altura de aquella otra ‘en el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba’  del gran Garcilaso de la Vega.

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