Javier Llopis

No es Pakistán, ni ningún país africano arrasado por la miseria. Estas imágenes fueron tomadas por Paco Grau en Alcoy en torno al año 1982. Todas las fotografías se hicieron en el antiguo vertedero de Cotes Baixes; un mundo aparte, situado a muy pocos metros del casco urbano. Varias familias habían convertido la basura en su principal fuente de subsistencia; niños y mayores rebuscaban a jornada completa entre los desperdicios y vendían todo aquello que tenía cierto valor. Este paisaje humano, que ahora nos puede parecer inimaginable y escandaloso, era una durísima realidad hace menos de cuarenta años. Mientras Alcoy se preparaba para entrar en la modernidad, en su extrarradio se podían ver estampas que recuerdan a aquellas impactantes fotos de Dorothea Lange, que inmortalizaron la Gran Depresión del 29 en Estados Unidos.

Javier Llopis

Un perro mira sorprendido el movimiento del hisopo de un sacerdote ante la mirada satisfecha de su dueño. Es una imagen actual de una antiquísima tradición: la bendición de animales de la fiesta de Sant Antoni. Este ritual, nacido para colocar bajo la protección del santo a las bestias que jugaban un papel clave en la economía agrícola, se ha trasladado ahora a las omnipresentes mascotas. Perros, gatos, caballos y algún hámster desfilan ahora por las puertas de la iglesia ante la cámara de Paco Grau.

Javier Llopis

Poco a poco, conforme avanza el mes de diciembre el paisaje de Alcoy se va transformando. En las calles de la ciudad se abre paso una Navidad hecha de pequeños detalles y de iluminaciones espectaculares, en la que las figuras del Tirisiti y los Reyes Magos se convierten en auténticos tótems; en presencias imprescindibles, que nos dicen que estamos entrando en uno de los momentos álgidos de calendario sentimental alcoyano. Paco Grau nos cuenta esta historia con su cámara.

Javier Llopis

Es una de esas imágenes que se quedan para la historia de una ciudad. Camilo Sesto, rodeado de una multitud de fans y de paisanos, se convierte en el centro de todas las miradas en el acto institucional con el que el Ayuntamiento de Alcoy le pone su nombre a la Alameda. Con ambiente de gran première cinematográfica y con un auténtico record de medios de comunicación, se desarrolló un homenaje que aparece reflejado en la crónica fotográfica que ha hecho Paco Grau.