Javier Llopis

Es un ritual irrepetible. Una de las piezas más singulares de la Semana Santa de la provincia. La procesión de la Santa Cruz recorre cada Miércoles Santo las callejas del casco antiguo de Alicante abarrotadas por miles de espectadores. Desde las alturas de una ermita y con el mar siempre de fondo, el desfile le ofrece al espectador la oportunidad de encontrarse con una mágica combinación de fervor religioso y de tradición popular. Paco Grau nos cuenta los detalles.

Javier Llopis

La Glorieta, nuestro Central Park, se quedó un día colgada en el tiempo. El viejo parque fue perdiendo vida gradualmente conforme se vaciaban las calles del centro y acabó convertido en un espacio urbano ensimismado, que actúa a la vez de zona de paso y de patio trasero de los escasos vecinos que aún quedan en el barrio. Lejos de aquellas épocas de multitudes, la más veterana de nuestras zonas verdes sigue siendo un lugar hermoso y cargado de encanto.

Javier Llopis

No es Pakistán, ni ningún país africano arrasado por la miseria. Estas imágenes fueron tomadas por Paco Grau en Alcoy en torno al año 1982. Todas las fotografías se hicieron en el antiguo vertedero de Cotes Baixes; un mundo aparte, situado a muy pocos metros del casco urbano. Varias familias habían convertido la basura en su principal fuente de subsistencia; niños y mayores rebuscaban a jornada completa entre los desperdicios y vendían todo aquello que tenía cierto valor. Este paisaje humano, que ahora nos puede parecer inimaginable y escandaloso, era una durísima realidad hace menos de cuarenta años. Mientras Alcoy se preparaba para entrar en la modernidad, en su extrarradio se podían ver estampas que recuerdan a aquellas impactantes fotos de Dorothea Lange, que inmortalizaron la Gran Depresión del 29 en Estados Unidos.

Javier Llopis

Un perro mira sorprendido el movimiento del hisopo de un sacerdote ante la mirada satisfecha de su dueño. Es una imagen actual de una antiquísima tradición: la bendición de animales de la fiesta de Sant Antoni. Este ritual, nacido para colocar bajo la protección del santo a las bestias que jugaban un papel clave en la economía agrícola, se ha trasladado ahora a las omnipresentes mascotas. Perros, gatos, caballos y algún hámster desfilan ahora por las puertas de la iglesia ante la cámara de Paco Grau.