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La memoria
Remigio Albors Raduán (1879-1968) y Milagro Silvestre Abad (1878-1972)
Herederos de la fortuna de Mossèn Vicent Albors
Visita del príncipe Juan Carlos a Papeleras - 1965
Hijo de una de las personalidades más ilustres del Alcoy del siglo XIX como fue Rigoberto Albors Montllor, casado con Elena Raduán Casamitjana, los cuales fueron herederos de la fortuna de Mossèn Vicent Albors y su hermano Joaquín, Remigio Albors heredaría a su vez una gran fortuna. En 1917, 1919, 1921 y 1930, sería diputado […]
La memoria
Una aceituna como ninguna
Les runes de la memòria (VIII)
L’èxode progressiu de la vora dels rius per part de les fàbriques que solcaven la geografia alcoiana (aquelles que sobrevivien i no tancaven les portes) motivà la recerca d’un assentament més digne, d’acord amb les noves necessitats dels temps canviants, estretament lligades a les noves formes d’energia i la necessitat imperiosa d’estar ben comunicades.
La memoria
Santiago Cantó Jordá (1935)
Violonchelista y progenitor de una eminente familia de músicos
De padres alcoyanos, nació circunstancialmente en Malgrat de Mar (Barcelona), viviendo en Alcoy desde muy pequeño, y formándose musicalmente en la Banda Primitiva con Fernando de Mora Carbonell, ingresando en la citada banda como bombardino. Estudió Armonía con Rafael Casasempere Juan y violonchelo en la Escuela Municipal de Bellas Artes de Alcoy con Abel Mus […]
La memoria
Pascual Pla y Beltrán (Ibi, 1908 – Caracas, 1961)
El poeta de los obreros que pasó su adolescencia en Alcoy

Hijo de un jornalero y una lavandera, su infancia fue muy traumática. A los seis años, siendo él el mayor, tenía que cuidar de sus tres hermanas pequeñas, en un hogar muy humilde donde faltaba el pan. Con siete años tuvo que ser pastor de ovejas y asumir la separación de sus padres. Abandonó el campo y las ovejas para entrar de aprendiz de molinero. Junto a su madre y hermanas se vino a vivir a Alcoy a buscar una vida ‘mejor’. Corría el año 1919. Encontró trabajo en una casa de bicicletas y meses más tarde aprendería el oficio de hilador mecánico, un trabajo que a lo largo de ocho durísimos años le dejaría de por vida deformado con un doblamiento de columna vertebral.

Completamente analfabeto quiso aprender a escribir y a leer, algo que consiguió porque sentía una gran atracción hacia los libros. Tenía que elegir entre la vida, (la literatura), o el trabajo (la tuberculosis y la muerte). Un día de 1928, sin apenas casi nada, dejó voluntariamente la fábrica y marchó a Valencia viviendo casi en la miseria pero pasando más de dieciséis horas en la biblioteca, solo con la intención de aprender. Cervantes, Tolstoy, Miró, Valle-Inclán y tantos otros, empezaron a entrar en su vida de forma ya irrenunciable consiguiendo con duro empeño de autodidacta escribir sus primeros artículos en periódicos provinciales. Por fin logró publicar su primer libro de poemas “La cruz de los crisantemos”, con prólogo de José Alcina Navarrete, libro editado en Alcoy en 1929. En los años siguientes verían la luz más libros: “Huso de eternidad” (Alcoy, 1930) o “Narja” (1932), considerado como el primer libro de poesía comprometida proletaria publicado en España. En 1931 ingresó en “Juventud Comunista” y al año siguiente tuvo que pasar un año en la cárcel. Además de la poesía y la prosa, cultivó el teatro. Durante la guerra civil, incorporado a la Alianza de Intelectuales Antifascistas, publicó diversas obras, entre ellas “Poesía revolucionaria” (Antología: 1932-1936), publicado en Valencia. Colaboró en la publicación “Hora de España”, donde escribió sobre el compositor mexicano Silvestre Revueltas. Un viaje a la URSS en 1937 le inspiraría el poema “Salud Moscú”.

Conoció a Miguel Hernández, poeta que le influyó literariamente en algunos de sus trabajos. También tuvo una formidable relación amistosa con el compositor alcoyano Carlos Palacio. Al término de la Guerra Civil pasó siete años en la cárcel. Condenado a muerte, la pena fue conmutada finalmente y salió de prisión en 1946. Tras ser liberado publicó, bajo el seudónimo “Pablo Herrera”, dos libros: uno de versos en 1947, y otro de cuentos: “Cuando mi tío me enseñaba a volar”, editado en Valencia en 1948. Encontramos su firma en las revistas de los años cincuenta, como la alicantina “Bernia”. En 1955 marcha a Santo Domingo, de donde posteriormente pasó a Venezuela, país del que adoptó la nacionalidad, y en cuya Biblioteca Nacional pudo desempeñar un trabajo importante.

Fue Pascual Pla y Beltrán un hombre afeado por el trabajo, luchador contra su falta de estudios oficiales, autodidacta y cantor de la rebelión social, cuestiones estas que lo condujeron a la cárcel, al exilio y a su muerte en Caracas (Venezuela) a los 53 años, dejando una estela poética que con el pasar de los años parece que ha menguado, pero que sería muy interesante revindicar, porque marca una época trágica de la historia de España (pobreza, penuria y guerra) que jamás debe repetirse.

100.000 voltios rodados de poleas más ágiles.
Que la luz, la impaciencia, la imagen y el retorno.
Mediodía de grúas encendidas de grillos.
Fuego de hierro y fragua.
Yunque en constelaciones de martillos sin sueño.
Bajo el brazo tendido de músculos
y de puras distancias.
Entre mares de hulla se consumen
los cerebros más vivos.
En la niebla, la niebla que confunde
la ruta de los astros sin cielo.
Con el mudo cansancio de estos hombres de cobre.

Pascual Pla y Beltrán. De “Narja” (1932)

 

Bibliografía:
Extraído de varias publicaciones
http://cuestionatelotodo.blogspot.com/
https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/
http://antoniograciaoniria.blogspot.com/

Enlace a la Página de Personalidades Notables de la Historia de Alcoy:
https://www.facebook.com/groups/668671880244659/permalink/1012382972540213

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