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La memoria
Matilde Ivorra Sempere y Cándido Lucas Lucas
Los últimos ermitaños de la ermita de San Cristóbal
Matilde Ivorra y su esposo Cándido Lucas se instalaron entre 1922 y 1923 en la Ermita de San Cristóbal y San Vicente Mártir. Tenían dos hijos en ese momento, y un precario estado económico, y creyeron que con ese trabajo mejoraría su situación.
La memoria
A mons pares
Un homenatge literari de l'autor als seus progenitors
Tenia ganes de titular aquest escrit amb un títol de marxa mora o cristiana dels clàssics, estil ‘Apóstol, poeta’, ‘Llanero i President’, ‘L’Entrà dels Moros’, ‘Un moble més’ o ‘Jamalajam’, o amb un títol de sainet dels clàssics també, com ‘Primer la festa que els mobles’, ‘Em veig negre ‘pa’ eixir de negre’, ‘Nou cadires […]
La memoria
L’estació de Gandia
Les runes de la memòria (III)
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Des del grup de vivendes dels “Llençolets” fins arribar al Col·legi, tot era una successió de terrenys erms i alguns bancals abandonats que s’estenien a ambdós costats de la carretera de València que travessava la part nord de la ciutat en una recerca desesperada amb un món que semblava haver donat l’esquena a una ciutat […]
La memoria
Vicente Moya López (1934-2010)
Pintor romántico y social
Autorretrato. Vicente Moya

En mayo de 1958, la Casa Municipal de Cultura de Alcoy organizó una exposición de pintores noveles alcoyanos, siendo en total 34 obras las expuestas, creadas por nueve jóvenes artistas de los cuales cabe destacar a Ismael Belda Carbonell, Rafael Lloréns Ferri y sobre todo a Vicente Moya López, el pintor que nos ocupa y que cabe recordar por su brillante trayectoria.

Nacido en Alcoy el 10 de diciembre de 1934 y fallecido en su ciudad natal el 6 de junio de 2010, Vicente Moya ya mostró de bien joven sus dotes para el lienzo. Autodidacta, haciendo y deshaciendo, auto aprendiendo de él mismo, pudo bien pronto, sin haber cumplido los veinte años, vivir de su arte, gracias también al apoyo de ese gran amigo de los pintores locales y algunos foráneos, que fue el recordado y respetado empresario alcoyano del arte pictórico Vicente Cerdá Monllor. No conformado con pintar sólo paisajes y figuras humanas sin emoción al principio, Vicente Moya optó por convertir la pintura en signo y esencia de su vida, y en años de fervor y disciplina, al pie del caballete, investigó diferentes estilos y técnicas encontrando su propio rumbo y su propia técnica y estilo, hasta llegar al milagro creador y al dominio del medio expresivo. Pintar para él no era simplemente colorear con buena técnica una idea, sino algo todavía más profundo, de superior nobleza y si acaso, más cercano a la reinterpretación de las realidades con el fin de reinventarlas y transfigurarlas con la más generosa de las intenciones, que es llegar a la más absoluta perfección.

Y así, año tras año, fueron saliendo de su estudio de la Avenida Alameda obras de dibujo perfecto y técnica excelente, con un sello inconfundible y de un lirismo embriagador, muy cercano al hiperrrealismo y al neoimpresionismo. Su pintura respiraba belleza y sentimientos; el mismo se definía como ‘un romántico social que de vez en cuando se disfrazaba de surrealista; aunque muy pensado, ser un romántico en aquellos tiempos ya tiene bastante de surrealismo’. En los cuadros de Vicente Moya se apreciaba claramente una confección dibujística perfecta: músicos, colombinas, arlequines, retratos, pierrots o figuras de ballet clásico, rememorando si acaso al maestro francés Edgar Degas (1834-1917), quizá el más grande pintor de figuras de ballet que ha dado el arte. Su otra vertiente pictórica presentaba atardeceres frente al mar con sus oleajes, plenilunios, brumas y neblinas; con dulces figuras femeninas excelentemente tratadas e inteligentemente incorporadas a atmósferas idílicas que justamente trasladan cierta emoción al ser contempladas.

La obra de Vicente Moya López se puedo ver en Alcoy en contadas ocasiones. Si en cambio con más asiduidad en galerías de Madrid, Zaragoza, Valencia y Alicante entre otras ciudades españolas, además de países extranjeros donde parte de su obra, cotizadísima, está atesorada en museos y colecciones particulares de Suiza, Alemania, Canadá, Venezuela, EEUU, México, Italia, Austria, Japón, Holanda y Portugal, este último en Lisboa donde participó en 1977 en una antológica sobre maestros de la pintura valenciana.

Josep Albert Mestre i Moltó escribió de él: ‘Lamentablement i cruelment, el proppassat mes de juny, la mort se’ns va portar al pintor i amic Vicent Moya López (1934-2010); en moments d’una creativitat mai abandonada, i sempre en l’horitzó d’una inquietud permanentment assumida. Terres i estels aureolaven una imaginació que deixaren sobre el llenç les seues petjades més genuïnes. I l’amistat se’ns feia calorosa; l’infermetat ens humanitzava, si cap més.

Feia temps que havia sentit parlar de Vicent Moya; el Toni Miró parlava d’ell com l’únic mestre que havia tingut; però jo desconeixia molta de la seua obra. Poc a poc, no obstant, em sorprengué visitant la seua producció, entrant en contacte amb eixa obra que des dels anys setanta, part d’ella propera al realisme crític i a la denúncia social, ha anat perfilant-se amb un estil propi on la seua imaginació ha visitat paisatges i mons  idealitzats i somniats, serenament creats i perfeccionats; reinterpretant una realitat’.

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COMENTARIOS

  1. Joanjo Moya says:

    Alfonso, la meua mare i jo volem agraïrte la resenya en memòria de mon pare, dèu anys ja deprés de la seua pèrdua. Ens ajuda a que tots recordem a la persona i a l’artiste apassionat per la pintura que deixà emprempta en altres pintors i amics, sempre recercant a la seua obra la bellesa de mons imaginats i creats des de la seua irrepetible personalitat.

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