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43 años del San Jorge de la Rosaleda
Javier Llopis - 15/12/2025

La idea de construir un gran monumento a San Jorge rondó durante décadas a las autoridades festeras alcoyanas y cobró una fuerza especial en 1976, año en el que se celebraba el séptimo centenario de patronazgo georgino. Este proyecto recurrente cristalizó (como otras tantas cosas importantes) durante la presidencia de Enrique Luis Sanus en la Asociación de San Jorge. El elegido para esta obra artística cargada de simbolismos sociales y religiosos fue José Gonzalvo, un escultor aragonés de la localidad turolense de Rubielos de Mora, que se había especializado en grandes conjuntos hechos en metal y que tenía en Alcoy alguna pieza destacada, como el friso de moros y cristianos del Hotel Reconquista. El lugar elegido para la ubicación fue el parque de la Rosaleda, en primera línea del Ensanche y conectado con el casco histórico y con la iglesia del patrón a través del puente de San Jorge.

Una vez hecho el encargo, durante los primeros dos años de la década de los ochenta, las autoridades de la Asociación y del Ayuntamiento viajaron en diferentes ocasiones al taller del escultor para observar el enfoque y el desarrollo de este conjunto. El día 21 de abril de 1983, el monumento a San Jorge fue inaugurado oficialmente pocas horas antes del canto del himno. Alrededor de la Rosaleda se reunió una multitud, consciente de que estaba asistiendo a un momento histórico para la Fiesta.

Hay que subrayar que los trabajos de montaje de las tres figuras y del resto de los elementos fueron complicados y exigieron un espectacular movimiento de grúas y de operarios. En aquel parque no faltaron nunca los curiosos, que contemplaban con asombro cómo el propio escultor dirigía los trabajos a pie de obra.

Con la presencia inevitable de algunos debates sobre las características estéticas de la obra, el San Jorge de la Rosaleda acabó integrándose en el paisaje urbano de Alcoy, como una señal clara de la especial relación que tiene esta ciudad con la figura del santo de Capadocia. Luego llegaron las polémicas, la construcción de un parking impulsado por el gobierno municipal del PP obligó a un traslado provisional. Una vez acabada la obra, el santo volvió a su emplazamiento de siempre. Aunque años después tuvo que ser retirado para cumplir la sentencia judicial que exigía que la Rosaleda tuviera las características exigibles a una zona verde. Finalmente, hace unos meses, el monumento ha vuelto a la plaza, pero a una ubicación distinta en la parte baja de este espacio urbano. Esta colocación ha sido criticada por el PP, que considera que le resta solemnidad e impacto visual al monumento.

Impulsado en una época en la que la Fiesta desarrollaba importantes iniciativas de autoafirmación –la edición de le enciclopedia Nostra Festa o de la Misa a San Jorge de Amando Blanquer- el San Jorge de la Rosaleda está a punto de cumplir 43 años y se ha convertido en una presencia imprescindible y es, sin ningún género de dudas, el conjunto escultórico de mayor espectacularidad y tamaño de los que existen en Alcoy.

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