Calor, color, agua, fuego y truenos. Todos esos tópicos de folleto turístico se unen en las Hogueras de Alicante, pero esta fiesta no sería nada sin su elemento más importante y significativo: el singular paisaje humano que se genera a su alrededor. Estamos ante una celebración de multitudes, ante un evento que gana todo su sentido cuando se contemplan esos ríos de gente recorriendo las calles de la capital y buscando un lugar estratégico para asistir a los actos del programa.
Las Hogueras son diversidad. Los rigores de la tradición y del protocolo se suelen diluir ante el empuje de visitantes y autóctonos, que se mueven por una ciudad que es toda ella un gran escenario. Todo es posible en las calles de Alicante durante los días del gran festejo fogueril. Las imágenes más impactantes e insólitas nos esperan en cualquier rincón de una ciudad que está en permanente ebullición. Una ciudad que coge el concepto fiesta y lo lleva hasta los últimos extremos. Mediterránea, ruidosa, ocupada por las masas y atronada por músicas y mascletaes, la capital de la provincia forma un brutal collage de estampas contradictorias que dejan al espectador al borde del agotamiento.
Paco Grau, con su cámara, se ha sumergido en este singular universo y nos ofrece una colección de fotografías en las que retrata el lado humano de la gran fiesta alicantina Al margen de oficialismos y de estéticas preconcebidas, el fotógrafo hace un viaje a la cara oculta del mundo fogueril. Es su particular mirada.