María, a ras de tierra
Javier Llopis

Corre un vértigo especial por el patio de butacas cada vez que un actor se enfrenta al reto de representar una obra en la que él es el único personaje. Si a esto le añadimos la obligación de darle vida a un texto de una insólita potencia literaria, la representación acaba convirtiéndose en una prueba que sólo superan los grandes. A ese grupo selecto pertenece la actriz alcoyana Pepa Miralles, que durante “El testament de María” vuela muy alto en la interpretación, consiguiendo que el público viaje con ella en la historia fieramente humana de una madre que llora con rabia la muerte de su hijo.

El escritor irlandés Colm Tóibín es el autor del texto que ha dado origen al último montaje de La Dependent, estrenado durante la pasada Mostra de Teatre d’Alcoi. En su relato nos presenta a una Virgen María muy alejada de su perfil más tradicional y nos acerca a la figura de una mujer arrasada por el dolor de la muerte de un ser querido. Estamos lejos de las versiones beatíficas y edulcoradas de las estampitas sacras y de la imaginería religiosa, María es una madre que hace balance de su vida y que contempla con un estupor indignado el incomprensible camino que emprendió su hijo y que acabó con su martirio en la cruz. Tóibín les da una vuelta de tuerca a las crónicas oficiales y nos pone ante la cara más humana de una historia de dolor y de incomprensión.

Las adaptaciones de la novela corta de Tóinbín se han convertido en un auténtico tour de force para algunas de las más grandes divas del teatro internacional. Pepa Miralles asume el riesgo y se mete en la piel de un personaje que rompe todos los esquemas tradicionales. No hay nada bíblico en su interpretación, todo se hace a ras de tierra. Se trata de transmitirle al público el estado de ánimo de una mujer que ha visto morir a su hijo y que comprueba indignada como a su alrededor se construye una verdad paralela para crear una religión que moverá a millones de personas en todo el mundo. En el final de su vida, esta María crepuscular repasa sus recuerdos, grita, llora, insulta y se cabrea por un cúmulo de hechos que la han apartado del agradable refugio de la normalidad, obligándola a soportar el martirio de lo extraordinario.

El montaje de La Dependent, dirigido por Jordi Ballester, es eso: una historia humana, basada en un texto de altísima calidad literaria y conducida por la mano magistral de una actriz totalmente enganchada al personaje. Frente al vacío de la estética y de los despliegues escenográficos, “El testament de María” es pura sustancia teatral, un instrumento desprovisto de todo adorno que va directo al corazón del espectador.

Paco Grau nos hace el relato gráfico de esta obra. Sus imágenes nos colocan ante las sucesivas transformaciones de Pepa Miralles durante la representación de este personaje inolvidable.

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