Nuestra historia
Javier Llopis

Pertenece Paco Grau a esa generación de profesionales que llevó la fotografía de prensa a las más altas cotas de dignidad y de brillantez, hasta convertirla en una interpretación gráfica del mundo. Estamos hablando de un grupo único de fotógrafos, que un día decidió romper los límites establecidos y abandonar el viejo concepto de la instantánea testimonial para convertir la imagen en una auténtica declaración editorial, en la que hacían su particular explicación de una realidad apasionante.El paso de esta gente por el periodismo nos ha dejado un legado de fotografías irrepetibles, una crónica personal en la que siempre se iba un poco más allá en busca del detalle, del gesto y del ángulo imposible.

Los alcoyanos hemos tenido la suerte de que Paco Grau estuviera en la primera línea en los años de la Transición política y de los profundos cambios de esta sociedad. Su hiperactividad creativa, ya sea en prensa o como fotógrafo por libre, nos ha permitido disponer de una exhaustiva crónica de la vida de una ciudad. No hay aspecto de Alcoy que no haya sido fotografiado por Paco Grau, no hay acto colectivo que no haya sido sometido a su particular mirada, no hay rincón de nuestras calles en el que no se haya posado su ojo inquisitivo y desmitificador.

Hay un Alcoy oficial, un escenario de imágenes de postal lleno de tópicos y de convenciones  socialmente aceptadas. Detrás de ese decorado de cartón piedra está el Alcoy de Paco Grau; una ciudad de verdad, con sus miserias, con sus brillos ocultos y con sus instantes de irrepetible humanidad; una ciudad de verdad, en cuyo elenco de protagonistas figuran con igual rango los altos cargos políticos, los anónimos paseantes y los más atrabiliarios mendigos.  A lo largo de su larguísima carrera, Paco Grau se ha convertido en un auténtico guía de la realidad alcoyana. Sus fotografías forman un inmenso mosaico en el que se cuenta una historia. Nuestra historia.

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