Un Sant Jordi en Barcelona
Javier Llopis

El día de Sant Jordi es una de esas potentes jornadas cívicas que le han dado fama a Barcelona; una de esas celebraciones que han convertido a la Ciudad Condal en un lugar con una potencia ciudadana irrepetible, capaz de asombrar al mundo. Paco Grau nos ha hecho el retrato de este paisaje de libros y rosas. Es una completa crónica gráfica del pulso de la vida de una ciudad que se ha engalanado para unos de sus días grandes.

El paisaje de Barcelona durante un 23 de abril es un espectáculo incomparable, capaz de asombrar hasta los espíritus menos sensibles. Toda una ciudad se echa a la calle para celebrar el Día de Sant Jordi ofreciéndole al visitante una imagen que es muy difícil de olvidar. La sociedad civil catalana se muestra en todo su poder, en una fiesta que se mantiene y se engrandece a través de los años y en la que el libro y la rosa son los ejes sobre los que gira un inmenso despliegue de energía social y cultural.

Gente de a pie que cumple con el ritual anual, escritores desbordados por las firmas y espectadores sorprendidos por la magnitud de este despliegue de energía cívica componen el mosaico visual de un Día de Sant Jordi en Barcelona. Las calles se llenan, los escenarios cotidianos se transforman y toda una ciudad su sumerge de lleno en una gran celebración  primaveral sobre la cultura y el amor.

Como en cualquier sociedad abierta, no faltan en esta cita las referencias a los temas de actualidad. En el Sant  Jordi de este convulso 2018 la tradición se ha roto con una masiva presencia de rosas amarillas reivindicando la independencia de Cataluña. Es un elemento más de esta gran fiesta, que moviliza a personas de todas las edades, de todas las ideologías  y de todas condiciones sociales. Es algo más que una fiesta, estamos ante una gran celebración colectiva, en la que siempre están presentes las reivindicaciones y las preocupaciones de sus protagonistas: los miles de ciudadanos que acuden puntuales a la cita para repetir un rito que se ha convertido en un motivo de orgullo y en una poderosa seña de identidad.

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