València: los restos del sueño fallero
Javier Llopis

Son imágenes para la Historia. Es un paisaje extraño de fallas a medio construir o a medio retirar. Una València insólita, que afronta el impacto emocional y económico de la suspensión de su fiesta grande a causa de la pandemia del coronavirus. Paco Grau se ha dado un paseo por unas calles llenas de involuntarias metáforas visuales que reflejan una situación inédita. Su cámara nos hace la crónica de una ciudad traumatizada en la que la decoración festiva sólo sirve para recordar la amarga suspensión de las Fallas.

A punto de entrar en su semana fallera, València recibía el golpe de la suspensión/aplazamiento de sus festejos principales. El resultado de esta decisión política, absolutamente justificada por motivos sanitarios, era un paisaje urbano contradictorio y nunca visto. En cuestión de segundos, la decoración festiva a medio montar perdía todo su sentido y se convertía en una presencia incongruente e incómoda, muy difícil de digerir. El fenómeno afecta hasta el último rincón de la Ciudad del Turia, preparada para disfrutar los momentos grandes de su fiesta y para recibir a millones de visitantes de todo el mundo.

La desmesura y el barroquismo fallero muestran una cara extraña e inclasificable en las fotografías realizadas por Paco Grau el pasado viernes. Es un mundo de mascarillas, de ninots embolsados, de paseantes desorientados y de camiones que transportan como pueden los distintos elementos de las construcciones que debían de quemarse en la noche del 19 de marzo. A la espera de una solución alternativa para las Fallas de 2020, los valencianos intentan borrar la huella de este sueño frustrado, que un día chocó con una pandemia mundial que mantiene a millones de personas confinadas en sus casas.

COMENTARIOS

  1. Marc says:

    Bona crònica i Genials les fotos.

  2. Paco Grau says:

    Gràcies Marc

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