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Veinte profesiones de futuro para la nueva normalidad y la madre que la parió
Desde el portero de playa al abridor de bolsas de Mercadona, pasando por el aplazador de eventos y el fabricante de bulos para fachas

Dicen los chinos (tenían que ser ellos) que la palabra crisis es sinónimo de oportunidad. Los problemas generados por la pandemia del coronavirus, por los diferentes grados de confinamiento y por la nueva normalidad (y la madre que la parió) abren un abanico interminable para nuevas profesiones con las que ganarse la vida. Tipografía La Moderna les ofrece algunas ideas.

1-Portero de playa
Con el verano a la vuelta de la esquina y con el COVID-19 amenazando con un nuevo rebrote, se impone mantener la distancia social en todas partes es por eso que, a corto plazo, uno de los oficios de futuro será el de portero de playa. Además de evitar la entrada de indeseables a la playa (gente con tanga de leopardo, pastilleros con radiocasete del tamaño de una colchoneta o familias que llevan jaimas sustituyendo a la sombrilla y ruedas de Pegaso en lugar de flotadores con forma de delfín, etc.) se encargará que una vez dentro del recinto (que podrá ser de unos metros o de varios kilómetros) los usuarios mantengan las distancias y eviten cualquier tipo de roce motivado por ataques de afecto  o  sofocos estivales.

2-Abridor de bolsas de plástico de la fruta de Mercadona
La posibilidad de que el uso de guantes se mantenga durante muchos meses nos coloca ante la repetición de un acto sencillo, pero que cada día les crispa los nervios a miles de ciudadanos: abrir las bolsas de plástico para la fruta de Mercadona con las manos doblemente enguantadas y sin poder soplar a través de la mascarilla. El abridor sería un hombre o una mujer de dedos finos y habilidosos, que usaría unos guantes de alta sensibilidad. Bastaría con que el cliente le pidiera las bolsas que necesitara, el abridor las abriría y se las dejaría encima de una pequeña repisa listas para ser llenadas de plátanos, manzanas o cualquier otro producto.

3-Aplazador de eventos
En la nueva normalidad el aplazador de eventos (deferred events) será una figura tan transcendental como el/la wedding planner. De hecho será un amachambrado de event manager y community manager pero a la inversa, ya que se encargará de llevar la agenda de sus clientes y a la menor señal de cambio desfavorable en los indicadores del COVID-19 procederá a anular todos los actos de las agendas, a sustituirlos por videoconferencias y a comunicarlo a los interesados en las redes sociales mediante simpáticos hashtag #yomequedoencasa #yonosalgopaná #paquequeréis quesalgapacagala #ahoranopuedeserquelaestanpeinando, entre otros.

4-Rascador callejero
Esté personaje recorrería las calles armado con un cubo de gel desinfectante y con un palo de dos metros de largo, al final del cual habría una mano ortopédica perfectamente diseñada. Su misión sería rascar a todos aquellos transeúntes que se lo solicitaran, personas que sufren picores y que no pueden darse el gusto de calmárselos ellos mismos. Cobraría una tarifa según el tiempo de rascada: la normal de 3 minutos por rascar la frente y algo en el área de las orejas y la premium por un tratamiento general de 10 minutos, incluidas las áreas más ocultas del cuerpo. Al final de cada servicio, sumergiría la mano en el gel desinfectante y vuelta a empezar.

5-Coronavara
Pese a que mantienen algunas similitudes no hay que confundirlos con los animadores socioculturales de balcón que son dignos profesionales que ofrecen su arte a una colectividad, calle, e incluso barrio, en tiempos de confinamiento. El coronavara también anima pero sin otra intención sociocultural que la de hacer ruido a la manera de Paquirrín o de Manolo el del bombo. Para ser un buen coronavara hay que tener pasión por los instrumentos de percusión, los decibelios, las vuvuzelas, la bachata, la champeta y el vallenato. Van a ser muy requeridos cuando se empiecen a disputar encuentros de futbol sin espectadores.

6-Fabricante de burradas y de bulos para fachas
Los partidos de ultraderecha y las tertulias fachas han experimentado en estos tiempos del coronavirus un espectacular incremento de la demanda de bulos y burradas. Las posibilidades creativas de sus equipos de asesores se han visto superadas por los acontecimientos y necesitan con urgencia material nuevo. La creación de empresas para fabricación y distribución de exabruptos derechistas es una urgencia inaplazable. Pueden usar el sistema de iguala: cobrando un tanto por el envío de 100 barbaridades semanales o hacer servicios especiales, como un lote de 50 buenos insultos contra Pedro Sánchez y contra el gobierno socialcomunista con un suplemento de 30 chulerías machistas contra las ministras del Gobierno.

7-Barman runner
El coronavirus ha dicho adiós a los camareros panzones y con pachorra que tardaban 15 minutos en recorrer 3 metros. Los establecimientos hosteleros van a reducir el número de mesas o a ampliar la distancia entre ellas. Lo que quiere decir que, por ejemplo, un pub que tenía 7 mesas ubicadas en la superficie de un sello de correos en la, pongamos por caso, plaza de la Concordia ahora habrá de estirazarlas desde dicha plaza hasta casi los pies de El Castellar. Lo que significa que van a tener muchas oportunidades laborales los camareros con una preparación física como la de Kilian Jornet o que, al menos, hayan finalizado un par de veces el Barkley Marathons.

8-Influencer de mascarillas
Dado que el uso de la mascarilla estará implantado durante mucho tiempo, se abre un nicho de negocio en el terreno de la moda aplicada a esta protección sanitaria. La figura del influencer de mascarillas servirá para decirnos qué tipo de embozo facial deberemos ponernos para cada ocasión. Con el paso de los meses, habrá mascarillas mudaoras de domingo, mascarillas informales para salir a la compra y hasta mascarillas de diseño exclusivo para acudir a bodas, comuniones y eventos sociales. Cada uno adaptará este artículo a sus gustos estéticos: mascarillas para heavys con el logo de AC/DC,  mascarillas para nacionalistas de izquierdas con brillantes señeras y mascarillas de cuero para amantes de la parafernalia motera.

9-Manó virtual
Visto que va a pasar algún tiempo antes de que los desfiles de carácter festivo, religioso o militar (o las tres cosas a la vez) vuelvan a llenar las calles de música y color (color oscuro casi negro en el caso de los religiosos) el manó virtual va a tener mucho que decir. Cuando se celebre una entrada, procesión o desfile vía telemática el manó virtual aparecerá en modo remoto y se ubicará en la esquina inferior izquierda de la pantalla (como la papelera de reciclaje) atento a todo lo que sucede. En caso de incumplimiento de la normativa festera por parte del usuario el manó virtual emitirá sonidos molestos de advertencia, caso de persistir la actitud activará temporalmente el protector de pantalla o incluso podrá interrumpir la emisión.

10-Diseñador de mohines de asco para Cayetana Alvarez de Toledo
Tras dos meses de crisis del coronavirus, estamos ante una verdad irrefutable: Cayetana Alvarez de Toledo, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, ha agotado todo su repertorio de mohines de asco, de gestos despectivos y de miradas de superioridad moral. Un equipo de especialistas en arte dramático y en expresión gestual podría ganar una pequeña fortuna asesorando a esta política y proporcionándole nuevas expresiones de altivez aristocrática. Gracias a estas clases, la marquesa del PP podría seguir en primera fila de la actualidad mirando por encima del hombro al resto del género humano y provocando el arrobo místico de tertulianos y columnistas de la derecha trabucaire.

11- Profeta Jeremías
Uno de los oficios que más salida va tener en los próximos meses en medios audiovisuales es el de profeta Jeremías o anunciador de desgracias ya sean de tipo económico, natural, causadas por el coronavirus, por ETA o por los comunistas bolivarianos. Para esta profesión no se requieren conocimientos previos, ni de hecho ningún tipo de conocimiento, basta con dejarse barba de chivo a la manera de los demonios Belial o Balam; repetir muchas veces frases como: ‘la izquierda no representa el obrero que madruga’, ‘el separatista que nos escupe’, ‘la destrucción de la cultura europea basada en el cristianismo’; y buscarse una cueva bien fresca para pasar el verano.

12-Cuerpo especial de chivatos
El inmenso potencial delator surgido con la creación de la Policía de Balcón no debe ser desaprovechado por nuestras autoridades. Es urgente poner en marcha un cuerpo especial de chivatos, dedicado a denunciar salidas fuera de horarios, incumplimientos de distancia de seguridad y formación de grupos sospechosos. Estos vigilantes aficionados podrían complementar la labor de la Policía y cobrarían a tanto la pieza, según la importancia de la ilegalidad denunciada. El Ayuntamiento montaría una perfecta red de vigilancia con un chivato por cada bloque de pisos.

13-Guía turístico minimalista
Ahora que viajar se antoja una actividad incierta y que va a ser complicado, durante un tiempo, ver en vivo y en directo el Coliseo de Roma, las termas de Caracalla o el cenote sagrado de Chichén Itzá, se va a poner de moda la profesión del guía turístico minimalista un guía que sin salir de nuestra ciudad nos va a mostrar todo lo que deberíamos saber e ignoramos de cosas que han sucedido a escasos metros de nuestra casa. Cosas como por ejemplo que ‘en este bancal cagó la cabra que aparecía con Ovidi Montllor en la película ‘Héctor’’ o ‘que en la corteza de este árbol de la Alameda se rompió la uña del deño meñique Camilo Sesto que luego serviría de inspiración a la canción ‘Algo de mí’; entre muchas otras.

14-Detector de madrileños
La llegada masiva de vecinos de Madrid a las playas de la Comunitat Valenciana, incumpliendo las reglas del confinamiento ha abierto la vía a una nueva profesión: la de detector de madrileños. La demanda de este tipo de profesionales será muy alta especialmente en las localidades costeras. Aunque parezca sencillo, es un trabajo complicado: no todos los madrileños hablan como personajes salidos de la zarzuela “La verbena de la Paloma”. Hay que estar preparado para todo tipo de añagazas y sutilezas. Ahí, va un consejo: se puede descubrir a un madrileño en un bar, porque en vez de pedir una tapa de sepionets rebozados o de calamar pequeño, pide una ración de chopitos.

15-Palmero cacerolero instructor
Aunque parezca sencillo, aplaudir no es cosa fácil. Y aplaudir o protestar con estilo aún menos. La correcta ejecución es más compleja de lo que puede parecer. Se ha visto estas últimas semanas gente en los balcones que no se sabía si estaba aplaudiendo o quitándose el polvo de las manos. O en el caso de las caceroladas, si protestaban o estaban haciendo una bechamel. De ahí la gran demanda que a corto/medio plazo va a haber de palmeros y/o caceroleros que enseñen a marcar el ritmo, acentuar el compás y a jalear correctamente a tiempo o a contratiempo, pero nunca a destiempo porque eso puede dar al traste con el homenaje o la protesta.

16-Nutricionista de choque
La sistemática aplicación del refrán las penas con pan son menos ha dejado una enorme huella de obesidad en la sociedad española. El número de gordos y de gordas se ha disparado tras dos meses de encierro dedicados a guisoteo, a la pastelería y al consumo descontrolado de cerveza. La creación de la figura del nutricionista de choque es una urgencia inaplazable si queremos evitar que el verano nos sorprenda con una silueta parecida a la de King África en sus mejores tiempos. El nutricionista de choque es como un nutricionista normal, pero con mucha más mala leche.

17-Asesores de imagen en confinamiento
En los próximos confinamientos y dada la mala imagen que muchos de nosotros hemos dado en videoconferencias, video llamadas y redes sociales se va a imponer con fuerza la profesión de asesor de imagen durante el confinamiento. Un trabajo que consistirá en conseguir que el cliente, recién levantado, no parezca en la conexión de primera hora Jack Torrance minutos antes de romper la puerta del dormitorio conyugal con una hacha. Indicando en cada momento cuando conviene vestir el pijama de ositos, cuando el de leñador, en qué momento es adecuado vestir chándal deshilachado y en qué otro no. Y cuando un poco de ropa interior es suficiente para mantener vivo el interés en una reunión.

18-Psiquiatra especializado en agorafobia
Después de dos meses de encierro y de salidas fugaces a la calle, la agorafobia amenaza con convertirse con el gran mal de nuestro tiempo. Miles de españoles sienten una angustia extraña al abandonar el calor de sus hogares y una sensación de temor al encontrarse al aire libre. La lucha contra esta dolencia exige una legión de psiquiatras para evitar males mayores, impidiendo que miles de alcoyanos sufran mareos cuando se encuentren ante la inmensidad de la plaza de España o de la Alameda. Básicamente se podrían reciclar los psiquiatras que han tratado los casos de claustrofobia sufridos durante el confinamiento.

19-Virólogo opinador o experto pandémico
De aquí a finales de año van a producirse más tertulias televisivas y debates radiofónicos que estrellas hay en el cielo y ello va a requerir un número ingente de expertos para las principales cadenas de radio y televisión. Hay un problema. La mayoría de expertos trabajan en el extranjero y en España quedan cuatro y tres pertenecen al Comité de Expertos. Esta es su oportunidad. Dele una mirada a la Wikipedia, quédese con unas cuantas siglas y nombres (OMS, SARS, zoonosis, H5N1, etc.) y luego suéltelos a discreción, si no le toman en serio siempre le queda la opción de faltarse con Fernando Simón y decir que usted lo hubiera hecho mucho mejor.

20-Servicio 24 de buenrollistas
En medio de tanta desgracia y de tanto miedo, el buenrollista empieza a convertirse en un artículo de primera necesidad. Este personaje, dominador de los libros de autoayuda y de las frases optimistas, podría rentabilizar estas habilidades montando un servicio de auxilio de 24 horas. En caso de angustia o de depre, cualquier ciudadano normal podría llamar a un teléfono y recibir los ánimos de un buenrollista de guardia, que calmaría su desazón convenciéndole de que todos vamos a salir mejores de esta crisis y enseñándole videos de delfines en el puerto de Dénia o de nutrias chapoteando en el Serpis.

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