Dos preguntas puñeteras. ¿Qué habría dado la gente de Fonèvol allá a principios del siglo XXI por una primera página como la que “El País” le ha dedicado al grupo de jóvenes machirulos de Sagunto que han votado para mantener a las mujeres fuera de los papeles activos de su Semana Santa?. ¿Cuántas tensiones se habría evitado Alcoy si tal como ha pasado en la última semana las tertulias televisivas y radiofónicas de toda España hubieran coincidido en condenar la exclusión femenina de las Fiestas y en exigir a los poderes públicos que encontraran una rápida solución al problema?.
Es de justicia recordar que mujeres como Nuria Martínez, Herminia Blanquer y otras componentes anónimas de Fonèvol desarrollaron casi en solitario su lucha por la plena participación femenina en la Fiesta. Sólo algunos medios locales y provinciales apoyaron claramente su batalla por la igualdad. Al contrario que en el caso de los bizarros cofrades saguntinos, aquí no hubo apenas ninguna presión externa; la mayoría de partidos y la totalidad de gobiernos municipales y autonómicos se mantuvieron en un discreto segundo plano apelando a la autonomía del Casal y poniendo cara de paisaje ante un conflicto que podía generar graves desperfectos en las expectativas políticas de cualquier candidatura electoral alcoyana. El resultado de esta situación es que la integración femenina ha llegado a las Fiestas de Alcoy a un ritmo muy lento, marcado por la prudencia y por el rechazo sistemático a la generación de fracturas sociales graves. Las conquistas de nuevos espacios son difíciles y se van haciendo poco a poco, utilizando el sistema de la gota malaya. Hoy es una escuadra femenina en la Diana, mañana aparece otra en la Entrada, un día tenemos una caba batidora y al siguiente nos quedamos maravillados con el paso de una mujer en la alferecía.
Los tiempos están cambiando y afortunadamente para mejor. En 2002 un atropello como el sufrido por Herminia Blanquer, a la que le fue negada su participación en una escuadra con una maniobra torticera por parte de la Asociación de San Jorge, no era noticia nacional, como tampoco lo fueron los vetos a mujeres en diferentes filaes. Casi un cuarto de siglo después, toda España se escandaliza ante la actitud de unos jóvenes de Sagunto empeñados en seguir guisando ese apestoso pastel en el que se unen la sacrosanta tradición y el más rancio machismo. Una portada de “El País” pone y quita ministros e incluso hace caer gobiernos enteros. De lo que cabe deducir que los anacrónicos planteamientos de los cofrades saguntinos tienen los días contados en unos tiempos en los que la sensibilización en torno a la integración de la mujer ha crecido hasta convertirse es un tema obligado e imprescindible en el debate social y político. Más pronto que tarde, se impondrá la decencia y las proclamas de estos héroes de chichinabo se convertirán en papel mojado, mientras las mujeres de la localidad salen en las procesiones con absoluta normalidad.
Por mucho que griten su orgullo a las puertas de la iglesia, esta batalla la tienen perdida. Tíos mucho más duros cayeron en Alcoy; energúmenos mucho más machistas que ellos se convierten cada mes de abril en un mar de lágrimas y de emoción cuando ven a sus hijas o a sus nietas haciendo el cabo en una Diana o en una Entrada.
Ojalá fuésemos conscientes de que todavía la igualdad no es completa. A mi parecer se han ido poniendo parches. Y parece mentira que un gobierno tan progresista como se autodenomina, no de un paso adelante ya que las leyes siempre están por encima de las asociaciones y además siendo una asociación subvencionada con más motivo. Un inciso en enero hice una pregunta a la concejalía de igualdad y a la de fiestas con registro de entrada y en marzo ante la falta de respuesta la he vuelto a presentar y continúan sin responder. La pregunta era que si una Fila tiene 2 trajes oficiales un individuo con género fluido puede vestirse de cualquiera de los dos? . Igual algún día responden.
Uns pixorros, però de collons!!! Més curts que les mànegues d’un jopetí…i amb el cucuruxo al cap