Destacados
Punto de vista
Matando bares a cañonazos
El cierre de los locales de ocio nocturno, la legalidad y el sentido común
Vivimos tiempos extraños en los que todo el mundo apuesta por la inteligencia artificial y en los que nadie parece echar cuenta del sentido común. Las administraciones públicas son entes  paquidérmicos ajenos a toda lógica, que se han especializado en matar moscas a cañonazos. La situación creada con el cierre total de los locales de […]
Punto de vista
Obri la llauna
Un endoll, una claueta i l’instrument en mà. Un faristol mig recolzat d’amunt una taula, i una prestatgeria ordenada per a l’ocasió. Tot guardava per tal de disposar la següent lliçó... Tot, si els auriculars funcionaven, o no es queien, o qui sap qui i perquè, li venia de gust actualitzar-se
En pocs dies tornem re-agrupar-nos, amuntegar-nos i també il·lusionar-nos per tal de novament prendre parit en moltes lliçons. Tant a dins de classe coma fora esperant el nen que corre cap als braços de l’avi que l’espera, el proper curs ja ens està a l’aguait i disposat a avançar-nos per la dreta.
Punto de vista
El coronavirus y la teoría de la olla de pito
¿Serán capaces de aguantar los alcoyanos un periodo tan largo de privación de todas sus válvulas festivas de escape?
FOTO: PACO GRAU
Hay una teoría sociológica que asegura que Alcoy funciona con el mismo mecanismo que una olla de pito. Esta línea de pensamiento parte de una descripción tópica del carácter de los alcoyanos, a los que se considera una gente seria y trabajadora, poco dada a exteriorizar sus sentimientos. Una vez establecida esta verdad “irrefutable”, se […]
Punto de vista
Crueldad brutal
Javier Llopis, 27/04/2018

Las teles repiten en bucle el vídeo de Cristina Cifuentes durante horas. Las imágenes de los 3,14 minutos de humillación ocupan de forma permanente algo más de media pantalla, dejando un pequeño hueco para que los tertulianos de turno asomen sus caritas indignadas y hagan leña del árbol caído. Las redes revientan en bromas, memes y todo tipo de sarcasmos previsibles, en una delirante competición en la que todos corren en busca de la metáfora más dolorosa o del adjetivo más hiriente.

La exhibición de crueldad provoca vértigo y vergüenza ajena. Ninguna persona en este mundo, por corrupta o por impresentable que sea, se merece un ataque de estas proporciones. El espectáculo del linchamiento de un ser humano en la plaza pública resulta repugnante y odioso, pero nadie parece dispuesto a apearse del tren del ensañamiento. Las audiencias y los likes mandan; todos quieren su minuto de gloria justiciera, aunque para ello sea necesario llenarse las manos de sangre y de vísceras en esta terrorífica operación de casquería política.

No hay ni el más mínimo asomo de piedad. La imagen de un político de alto copete pasándolas putas en el siniestro cuarto trastero de un hipermercado es una tentación irresistible a la que acabamos sucumbiendo todos. No hay perdón para esa pija elegantemente vestida, que ha sido sorprendida robando en un hipermercado y que intenta responder torpemente a los requerimientos de un guardia de seguridad. No hay en este festival de “sang i fetge” ni un gramo de humanidad, esto es una masacre mediática y aquí no se hacen prisioneros: la mala de esta película ha robado dos frascos de crema de belleza que valían 40 euros y la repetición “ad nauseam” de esa evidencia nos autoriza a proceder a su destrucción personal sin ningún tipo de limitación ética ni estética. El resto son gilipolleces y signos de debilidad.

Aunque a primera vista parezca un ritual de canibalismo, esto en realidad es política. En algún oscuro rincón de la maquinaria de este sistema se ha producido una avería que permite que hechos como éste jueguen un papel clave en el diseño de los asuntos públicos de este país. El PP ha filtrado la grabación del robo para deshacerse de una compañía incómoda, la oposición está encantada de apuntarse una nueva víctima a su lista de objetivos, los medios más sensacionalistas han encontrado petróleo con esta historia y la mayor parte de los mortales nos hemos subido alegremente a la ola de demagogia sin pararnos ni un minuto a reflexionar sobre el imprescindible factor humano.

Dicen los expertos que estas oleadas de violencia verbal son una reacción lógica de una opinión pública indignada ante la impunidad con que se están saldando la mayor parte de los casos de corrupción política de este país. Estaríamos ante algo parecido al derecho al pataleo, ejercido por unos ciudadanos que ven con impotencia como situaciones escandalosas se cierran sin que sus responsables reciban ningún tipo de castigo. Aunque el desahogo nos pueda parecer legítimo e incluso saludable, convendría hacer un esfuerzo para separar lo sustancial de lo accesorio, para pensar que mientras linchamos a Cristina Cifuentes por un hecho que pertenece a su esfera más íntima y más personal, el país sigue gobernado por un señor llamado Mariano Rajoy que dio cobijo y apoyo logístico a una interminable lista de políticos corruptos (incluida la protagonista de este drama) y que sigue subido en el machito como si nada de esto tuviera que ver con él.

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario