Destacados
Punto de vista
A por ellas !
Està clar que és una modificació innecessària, amb la qual només s’intenta castigar una volta més a les pioneres
En la proposta de modificació dels estatuts que fa la directiva de l’Associació de Sant Jordi es pot llegir el següent: “Artículo 49 – Se establece como prohibiciones de carácter general  […]  C.- Que el fester utilice el traje oficial de su Filà que no corresponda a su género.”
Punto de vista
Eixos penjats que escriuen
...tots aquests que no paren de xerrar, els uns amb els altres, sense fer-se cap fotografia ni consultar el telèfon, que són, que pretenen, què hi fan, en aquest món?
Acabe d’arribar d’un viatge que m’ha dut a L’Ametlla de Mar, una deliciosa localitat de les Terres de l’Ebre, al Principat. Allí ens vam aplegar un bon grapat de professionals i aficionats a l’escriptura per presentar-hi un llibre de relats de creació col·lectiva, el títol del qual en recomana la lectura a la vora del […]
Punto de vista
En torno a los peligros del Síndrome del Sumby
Los alcoyanos hemos convertido la nostalgia personal en un instrumento de análisis de la realidad social y económica de nuestra ciudad
Cualquier alcoyano con más de 60 años en las costillas recuerda el maravilloso diseño de la botella de Sumby: un refresco estrictamente local, que forma parte de nuestro patrimonio sentimental y cuya memoria es idolatrada por muchos paisanos, que creen que la llegada de la Fanta y de la Coca Cola fue el primer capítulo […]
Punto de vista
Después de la fiebre del oro
Ascenso y caída de los centros comerciales
Javier Llopis, 5/11/2018

Se volvieron rematadamente locos. Corrían los primeros años del nuevo milenio y todos los ayuntamientos de España llegaron a la conclusión de que el futuro estaba en los centros comerciales. Como era previsible, no se planificó nada. Al olor de la creación de empleos y del movimiento económico, las corporaciones locales aprovechaban hasta el último rincón del término municipal para dar una calurosa bienvenida a todas las propuestas de grandes superficies que pedían instalarse.

Florecieron los hipers, las salas de cine, las franquicias de las grandes marcas de ropa deportiva o de bricolaje. Era un siglo de oro comercial, que llenó de letreros luminosos el extrarradio de las ciudades. Las licencias se daban de forma descontrolada y si surgía alguna voz crítica, caía sobre ella la ira de los cielos, acusando a sus promotores de ser un obstáculo para la prosperidad e incluyéndolos de por vida en las listas negras de los peligrosos comunistas colectivizadores.

Mientras el neón y los carritos de compra crecían en los bordes de las ciudades, en el interior de los cascos urbanos morían como chinches los pequeños comercios, incapaces de resistir la competencia. Los centros históricos se convertían en un paisaje fantasmal de persianas y de letreros de se vende. Tiendas ilustres caían en medio de las lamentaciones generales, sin que ninguna institución oficial se atreviera a señalar el verdadero principio, el verdadero nudo y el verdadero desenlace de aquella escabechina.

Después de aquella gran borrachera, vino una tremenda resaca. El modelo de centro comercial cerrado fracasó estrepitosamente en una zona mediterránea en la que a la gente  le gusta estar al aire libre. Los grandes complejos cambiaban de dueño cada pocos meses y pasaban de un misterioso fondo de capital a otro fondo de capital  más misterioso todavía,  sin que nadie tuviera nunca muy claro quién era el dueño del pisito.  Las luces se fueron apagando y en aquellos templos de capitalismo resultaba habitual ver un paisaje de tiendas cerradas y de infraestructuras mal cuidadas. Aquellas catedrales de la compra compulsiva empezaron a parecerse a esos pueblos fantasmas de Oeste americano por los que sólo pasan plantas rodadoras.

En Alcoy sucumbimos a lo grande a aquella locura. El Ayuntamiento de la época se cargó el viejo cuartel, un edificio de evidente valor arquitectónico, para sustituirlo por una brillante caja de zapatos. Los resultados son los que están a la vista: baile continuo de tiendas, el Hipercor cerrado, decorados para disimular las ausencias y unos minicines condenados a los servicios mínimos. Las consecuencias de la peste continúan en dirección a Cocentaina. El emblemático Erosky tira la toalla. En la zona de La Lleona, junto al parque de bomberos, languidecen cerrados unas cuantas decenas de comercios que vivieron su momento de gloria y que ahora acumulan polvo y actos de vandalismo. Ya en la Villa Condal, Carrefour y Decathlon aguantan el tirón en medio de un centro comercial en el que un grupo de cines presenta cada semana casi las mismas películas que se ofrecen a cinco kilómetro en Alcoy. Como en Alzamora, aquí también hay un paisaje de tiendas vacías y los grandes paneles de decorado sirven para tapar vergüenzas.

Hay que decir que esta delirante Línea Maginot de comercios que se hacen la competencia y que se arruinan los unos a los otros, se ha hecho mientras en la comarca se redactaban innumerables planes estratégicos destinados a coordinar de alguna forma el desarrollo económico de esa gran área urbana que va desde Alcoy a Muro, pasando por Cocentaina. Ni puñetero caso. Esto era una carrera para ver quién llegaba antes y al final, la sensación es que nos hemos estrellado todos.

Domingo por la noche en los cines de Alzamora. La película se queda parada con la imagen congelada. Un grupo escaso de espectadores espera paciente a que se solucione el problema. Pasan los minutos y no llega nadie. Al final, un voluntarioso señor del público sale de la sala para avisar. La película acaba con normalidad. Son las diez de la noche pasadas, el centro comercial es un escenario vacío y amenazante, un enorme panel con dibujos tapa los accesos del desaparecido Hipercor, intentando en vano ocultar la fuga del gigante comercial. La gente se abrocha los abrigos y sale a la calle. Fuera hace un frío que pela.

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario