Destacados
Punto de vista
La “a-Radio”
Per a mi, és tot un honor que el destí m’haja portat a poder parlar per aquell transistor que la meua iaia portava incrustat en l’orella
De Siutat a la “a-Radio”. La meua iaia Carmen va faltar quan jo tenia 12 anys, però no sé perquè recorde moltes coses d’ella i mira que tinc mala memòria. Una d’elles era que anava tota vestida de negre. Crec que la pobra es va passar uns vint anys, o més, guardant-li “luto” al seu […]
Punto de vista
El valor de Nuria Martínez
La primera festera alcoyana deja la Fiesta tras jugar un papel fundamental en la apertura del debate sobre la participación femenina
La festera se convirtió en la Rosa Parks de ese reducto masculino que eran en 1997 los Moros y Cristianos de Alcoy
Esta es una historia de valentía cívica. En 1997, una mujer debía armarse de mucho (muchísimo) valor para ponerse un traje de Alcodiano y hacer el recorrido de la Entrada con su filà. Nuria Martínez abrió el camino en solitario y se convirtió en la Rosa Parks de ese reducto masculino que eran por entonces […]
Punto de vista
Punt final
Per mi ja és tard, he deixat la filà Alcodianos després de 23 anys. Les properes festes, siguen quan siguen, el meu trage, el que he vestit des de 1997 es quedarà a l’armari…
FOTO: Juani Ruz
La meua arribada a la Festa va ser un poc inconscient, no sabia que obria una porta, o més bé una escletxa, d’un camí que no pensava tan llarg i enrevessat. Jo era una jove de 25 anys que sols volia participar en les festes del seu poble, igual que ho feien els seus amics […]
Punto de vista
La alcoyanía en los tiempos del cólera (y 23): balance de daños personales
Crónicas del coronavirus en la industriosa ciudad del Serpis
Javier Llopis, 31/05/2020

En las películas de guerra, cuando un acorazado recibe el impacto de un torpedo enemigo, el capitán del barco se dirige inmediatamente al primer oficial para pedirle que haga un balance de daños. Entre humaredas, explosiones y gemidos de la marinería herida, se hace una rápida evaluación de la situación de la nave, para ver si está en condiciones de flotar o si amenaza con un rápido hundimiento.Cumplidos dos meses y medio desde el estallido del coronavirus, nos toca hacer balance de un acontecimiento que en cuestión de días ha puesto en duda todas nuestras certezas mientras fulminaba todas nuestras seguridades. Ahí va una somera lista de desperfectos estrictamente personales.

1-ASUSTADOS. El miedo es, sin ningún género de dudas, la peor herencia de esta crisis sanitaria. El temor justificado a la muerte (cerca de 30.000 fallecidos es una cifra traumática de por sí) y a la enfermedad nos ha convertido en seres huidizos y suspicaces que recorren las calles embozados tras una mascarilla. La sensación de que sanitariamente todo estaba controlado ha saltado por los aires, tras comprobar que nos están pasando cosas que creíamos que sólo pasaban en los países del lejano Tercer Mundo.

2-POBRES. La paralización total de la actividad a causa de la pandemia ha supuesto un golpe en la línea de flotación de nuestra economía. Mientras crecen las listas de parados y los gobiernos aprueban medidas asistenciales por vía de urgencia, nos enfrentamos a una pregunta angustiante de difícil respuesta: ¿Hasta dónde pueden llegar los niveles de miseria provocados por este desastre?. Como manda la siniestra tradición de la economía de mercado, las clases más débiles son las víctimas principales de esta enorme convulsión, que amenaza con generar una sociedad aún más injusta, condenada a convivir para siempre con unas enormes bolsas de pobreza.

3-CABREADOS. La ira es el otro gran legado de estos días negros. La incertidumbre permanente, la falta de respuestas claras para un problema inédito y la constatación de que no hay nadie que tenga la fórmula mágica para salir del atolladero han hecho que millones de ciudadanos hayan optado por la reconfortante vía del cabreo. Sólo hay que asomarse a ese nuevo patio de vecindad que son las redes sociales para encontrarse con esa tóxica oleada de odio y de fanatismo. Los de derechas arremeten contra el Gobierno, los de izquierdas arremeten contra los de derechas y todo el mundo intenta encontrar un culpable sobre el que volcar su inagotable caudal de impotencia y de rabia.

4-CONFUSOS. La brutal modificación de nuestra normalidad cotidiana a causa de las medidas de  prevención sanitaria y la decepcionante falta de consensos entre los políticos han hecho aparecer una nueva subespecie humana: el ciudadano desorientado. La confusión es otro de los grandes males de la pandemia. Por si esto fuera poco, el papel de referentes que han  jugado tradicionalmente  los medios de comunicación ha quedado muy diluido por la fuerte crisis que afecta al sector, por la servil subordinación de muchas empresas periodísticas a los poderes políticos o por la pura irresponsabilidad de los que intentan pescar algo de audiencia en el río revuelto.  Internet y las redes sociales han fracasado estrepitosamente como canal de información alternativo, consolidándose como un manicomio sectario y con una fiabilidad escasísima.

5-RECONSTRUCCIÓN. Con este material humano -seriamente tocado- se ha de acometer la reconstrucción de una sociedad traumatizada por la magnitud absolutamente inesperada de la catástrofe. Los encargados de pilotar este proceso (¡Vaya usted a saber quiénes serán!) deberán tener en cuenta que estarán trabajando con gente muy jodida, con personas colocadas en una situación límite, que no se van a conformar con unas cuantas frases de propaganda y que exigirán acciones claras, efectivas y contundentes.

La vieja frase que decía “todo lo que no te mata te hace más fuerte” queda muy bien para los discursos, pero está muy lejos de la puñetera realidad. Puede que la crisis del coronavirus no nos haya matado, pero nos ha pegado una paliza que nos ha dejado baldados.

 

 

¿Te ha gustado?. Comparte esta información:

DEJA UN COMENTARIO
Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

Nombre

E-mail (no se publicará)

Comentarios



Enviar comentario