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Punto de vista
Obri la llauna
Un endoll, una claueta i l’instrument en mà. Un faristol mig recolzat d’amunt una taula, i una prestatgeria ordenada per a l’ocasió. Tot guardava per tal de disposar la següent lliçó... Tot, si els auriculars funcionaven, o no es queien, o qui sap qui i perquè, li venia de gust actualitzar-se
En pocs dies tornem re-agrupar-nos, amuntegar-nos i també il·lusionar-nos per tal de novament prendre parit en moltes lliçons. Tant a dins de classe coma fora esperant el nen que corre cap als braços de l’avi que l’espera, el proper curs ja ens està a l’aguait i disposat a avançar-nos per la dreta.
Punto de vista
El coronavirus y la teoría de la olla de pito
¿Serán capaces de aguantar los alcoyanos un periodo tan largo de privación de todas sus válvulas festivas de escape?
FOTO: PACO GRAU
Hay una teoría sociológica que asegura que Alcoy funciona con el mismo mecanismo que una olla de pito. Esta línea de pensamiento parte de una descripción tópica del carácter de los alcoyanos, a los que se considera una gente seria y trabajadora, poco dada a exteriorizar sus sentimientos. Una vez establecida esta verdad “irrefutable”, se […]
Punto de vista
Basquetbolejar
I és que el Bàsquet ha estat present en la meua vida des de que, com sol dir-se, tinc ús de raó
No. No ho busqueu al diccionari. Ni a Wikipedia. Ni al senyor Google, que ho té tot, menys açò. Ho sé cert perquè m’ho acabe d’inventar. Així, amb tot el ‘morro’. Després de parlar de dos de les bases de la meua vida, ‘Escriure’ i ‘Viatjar’, en les dos anteriors entregues, ara toca tancar la […]
Punto de vista
Matando bares a cañonazos
El cierre de los locales de ocio nocturno, la legalidad y el sentido común
Javier Llopis, 14/09/2020

Vivimos tiempos extraños en los que todo el mundo apuesta por la inteligencia artificial y en los que nadie parece echar cuenta del sentido común. Las administraciones públicas son entes  paquidérmicos ajenos a toda lógica, que se han especializado en matar moscas a cañonazos. La situación creada con el cierre total de los locales de ocio nocturno por el coronavirus pone en evidencia la falta de sensibilidad de una burocracia, que se ha convertido en un monstruo sin pies ni cabeza.

A mediados del pasado mes de agosto, ante el rebrote de contagios por la pandemia, se decidía (por justificados criterios de salud pública) el cierre de locales hosteleros de ocio nocturno (léase pubs y discotecas). La medida suponía una vuelta de tuerca más en el intento de frenar un grave problema sanitario, que se había visto agudizado por la llegada del verano y de las vacaciones, dando lugar a escenarios sociales y lúdicos muy difíciles de controlar. Veinte establecimientos de Alcoy se veían afectados por esta drástica decisión, que no afectaba a los bares normales y a las cafeterías, que permanecían abiertos manteniendo las medidas de seguridad y de prevención exigidas por la Administración.

Este cierre se mantendrá hasta finales del mes de septiembre, aunque podría ampliarse en el tiempo si no se produce una mejora en la evolución de la epidemia. Colocados ante un panorama de ruina económica y de bajada definitiva de las persianas, los propietarios de algunos pubs plantean una posible solución provisional: acogerse al estatus de bar normal o de cafetería y seguir ofreciendo sus servicios, cumpliendo los mismos horarios y las mismas restricciones que el resto del sector. La respuesta de las administraciones municipales, tanto en Alcoy como en otras localidades, ha sido decepcionante: el cambio de licencia es un proceso complicado, que ha de ser aprobado por la Generalitat y que exige trámites importantes (redacción de proyectos, inspecciones, etc), que pueden prolongarse durante dos o tres meses. Resumiendo, si siguen estrictamente el procedimiento legal, estos establecimientos se enfrentan a un cierre de varios meses de duración, que en buena parte de los casos los condenaría a desaparecer.

Mientras estos pequeños empresarios se ven enredados en un bucle kafkiano y letal, los gobiernos se gastan fortunas en ayudar a las personas que se han quedado sin empleo y abriendo líneas de subvenciones para las empresas en crisis.

Al final, queda la paradoja. Paliar, al menos en parte, el problema de los locales de ocio nocturno no costaría ni un duro. Sólo haría falta una pequeña y rápida reforma de la normativa legal, que les permitiría seguir abriendo sus puertas, manteniendo sus empleos y su modesta aportación a la actividad económica general. El coronavirus nos ha colocado en una situación atípica y son perfectamente admisibles las soluciones extraordinarias.

Pues de eso nada. Si las cosas siguen así, los propietarios y los empleados de los pubs pasarán a engrosar las filas del paro, recibirán las correspondientes ayudas y se gastará un buen dinero en ponerle parches a algo que se podría haber solucionado gratis con un poco de imaginación y de buena voluntad.

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