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Punto de vista
¡Bares, qué lugares!
Una divagación sobre urbanismo, casco histórico y hostelería
FOTO: PACO GRAU
A lo largo de los últimos 40 años, los alcoyanos hemos podido disfrutar de innumerables proyectos para recuperar nuestro casco antiguo, hemos asistido a decenas campañas para reactivar el centro histórico y hemos visto a políticos de todos los colores anunciar la inminente rehabilitación del corazón de la ciudad. Todas estas iniciativas han fracasado tras […]
Punto de vista
De Independentia
També caldria destacar que les idees de llibertat, tolerància i igualtat que en teoria eren les dels independentistes americans són també una altra trola.
Escena de la pel·lícula ‘El patriota’ de Roland Emmerich
Un dels primers temes del programa de Primer de Batxillerat de l´assignatura Història de Món Contemporani és la independència dels Estats Units i, clar, coincideix amb la Diada de Catalunya i el Nou d´Octubre valencià, la qual cosa invita a fer alguns paral·lelismes.
Punto de vista
Hogwarts
La primera impressió quan entres a la sala de juntes de l’ASJ és com la que degué tindre Harry Potter quan va entrar a Hogwarts. El mobiliari vintage i els costums també, però sense la il•lusió d’aprendre coses noves del protagonista dels llibres.
Punto de vista
Un brindis en un funeral
Javier Llopis, 9/03/2016

En una carta solemne, el director de El País informa a sus empleados de la inminente desaparición de la edición en papel del primer periódico de España. Te acercas al cine y disfrutas con Spotlight, una de esas maravillosas películas americanas de periodistas en las que un grupo de intrépidos reporteros arregla el mundo desde una destartalada redacción llena de montañas de papeles y de vasos de café a medio beber.

A los viejos periodistas (a los periodistas viejos) nos gustan las historias en las que David derrota a Goliat a golpes de rotativa. Nos vuelven locos esos finales felices en los que una flota de camiones atraviesa la noche repartiendo por la ciudad los fardos de unos periódicos que aún huelen a tinta y en cuyo titular de apertura se puede leer en letras bien gordas que los buenos han ganado la batalla y que los malos se han caído con todo el equipo. A los viejos periodistas, elefantes moribundos de la selva tecnológica, nos consuela comprobar que el apasionante circo de la prensa de papel todavía sigue dando guerra, aunque sea en el universo imaginario de una sala de cine.

Ver la oscarizada obra de Thomas McCarthy a las pocas horas de recibir el mazazo de la rendición digital del buque insignia del periodismo nacional le añade un punto de tristeza al reconfortante ritual de asistir a un buen espectáculo cinematográfico. Ver Spotlight en esas condiciones es como hacer un brindis en un funeral, como levantar la copa en un velatorio y cantar una balada en recuerdo de alguien muy querido, que se ha ido para no regresar nunca. Las vibrantes aventuras de los periodistas del Globe en su lucha contra la omnipotente jerarquía católica de Boston para sacar a la luz una red de abusos a menores se acaban convirtiendo en una melancólica elegía para una profesión, el periodismo, que vive uno de los momentos más duros de su historia.

Mientras internet arrasa sin piedad hasta las más sólidas cabeceras de papel y mientras el periodismo nuevo busca un lugar al sol de las incertidumbres y de los miedos, películas como Spotlight nos permiten a los veteranos contarles alguna batallita a nuestros hijos y jurarles por lo más sagrado que hubo unos días dichosos en los que las redacciones de todos los periódicos estuvieron pobladas con personajes tan increíbles como los que encarnan Mark Ruffalo o Michael Keaton.

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