
El Ayuntamiento de Alcoy haciendo suyo el refrán “Consistorio prevenido vale por dos” ha creado un retén semanas (o puede que meses) antes que el ascensor de Cervantes entre en funcionamiento. El mencionado retén está compuesto por miembros de Protección Civil y Bomberos de la Diputación, cuya única misión será rescatar a los usuarios que, presumiblemente, quedarán atrapados en el ascensor durante las madrugadas festivas.
El hecho de que el ayuntamiento se haya anticipado al problema ha causado gran sorpresa (¡oh!) en los ciudadanos. En primer lugar, porque habitualmente las cosas no suelen funcionar así, sino más bien todo lo contrario. Y en segundo porque es más que evidente que el ascensor va a ser la diversión y solaz de los practicantes (y practicantas) de botellón en la zona arbolada, dile zona arbolada dile parque, que hay en la base del ascensor.
No es difícil inferir que, entre litro y litro y vodka con limón y vodka con limón, la alegre muchachada aproveche para subir y bajar de forma repetitiva y no siempre con el número de personas para el que está diseñado el ascensor. Es decir, que no será raro escuchar: “a vore quants cabem, ¡vinga un més! ¡empujad! Lo cual provocará la rápida actuación del retén que con tanta visión ha tenido a bien preparar el ilustre ayuntamiento.
ULTIMA HORA. Se nos informa que al retén también se unirán un grupo de limpiadores/limpiadoras porque pudiera ser que la cabina del ascensor sea utilizada como improvisado urinario/cagadero sobre todo cuando los vapores etílicos y otras sustancias estupefacientes, rollo ketamina, impidan a los usuarios/as distinguir la realidad del sueño.