
El Partido Trumpista Alcoyano, formación política integrada por rebotados del PP y de Vox, ha planteado una ambiciosa acción bélica para acabar con el problema de la falta de suelo industrial en Alcoy. Este grupo de derecha salvaje propone la invasión militar de Ibi y la conversión de la Villa Juguetera en una pedanía de Alcoy, dejando en manos de nuestro Ayuntamiento todos los polígonos ibenses construidos y los que se vayan a construir en el futuro. La medida ha sido acogida con entusiasmo por las organizaciones empresariales alcoyanas, que han señalado que “vivimos tiempos duros, no podemos dejar que las políticas de campanario arruinen el plan Alcoy Sur y el magnífico pasillo industrial de las comarcas centrales, aunque no tengamos ni puñetera idea de que es eso”.
Según ha podido saber “Más falso que un Judas”, la ofensiva militar alcoyana se iniciaría con una acción de sorpresa. Efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Policía Local asaltarían el Ayuntamiento de Ibi y secuestrarían al alcalde de la localidad, Sergio Carrasco, que sería encarcelado en la mosquitera de la calle Casablanca. Aprovechando el golpe de efecto, las tropas alcoyanas lanzarían un ataque relámpago tomando los puntos esenciales del término municipal de Ibi. Una vez formalizada la actuación, se cesaría a todo el pleno ibense y se nombraría a algún ilustre alcoyano como alcalde pedáneo. A partir de ahí se empezaría a construir polígonos como si no hubiera un mañana, implantando en todo el término la libertad de vertidos y de cochinerías industriales.
El Partido Trumpista Alcoyano señala que los éxitos cosechados por el Donald Trump en todo el mundo dejan claro que la política moderna pasa necesariamente por la aplicación de la vía bélica. Fuentes de esta formación política han señalado a “Más falso que un Judas” que en el futuro se podrían desarrollar nuevos planes de este tipo; como la ocupación de Cocentaina y su conversión en estado libre asociado de Alcoy.
Desde Ibi hemos leído con enorme interés —y con la debida preocupación estratégica— los planes de expansión territorial del autodenominado Partido Trumpista Alcoyano. No todos los días se entera uno de que su término municipal forma parte de un ambicioso plan geopolítico-industrial que incluye invasiones, secuestros de alcaldes y la implantación universal de la libertad de vertidos.
Sin embargo, creemos que el plan tiene un pequeño problema logístico: los ibenses. Resulta que aquí, pese a no disponer de unidades de operaciones especiales ni de mosquiteras carcelarias en la calle Casablanca, existe una rara costumbre consistente en defender el territorio, el barranco y cualquier cosa que se parezca a un ecosistema antes de convertirlo en una tubería gigante de aguas pluviales y residuales ajenas.
Los estrategas del expansionismo alcoyano deberían tener en cuenta que el barranco que pretenden convertir en colector imperial no es un agujero negro al que mandar alegremente todo lo que sobra al otro lado del término municipal. Aquí todavía hay quien cree que los barrancos son barrancos, no desagües industriales.
Por lo tanto, desde la humilde pero obstinada Villa Juguetera queremos transmitir un mensaje tranquilizador a los planificadores de campañas bélicas y a los ingenieros del vertido fácil: no hace falta movilizar tropas ni secuestrar alcaldes. Bastará con que intenten mandar aquí sus aguas para que descubran rápidamente que los ibenses tenemos una política ambiental bastante simple: lo que se ensucia en Alcoy, se limpia en Alcoy.
Y si alguien pensaba que Ibi iba a aceptar convertirse en el sumidero oficial del “pasillo industrial de las comarcas centrales”, quizá debería replantearse el mapa estratégico. Porque una cosa es el humor satírico y otra muy distinta es el barranco convertido en cloaca.