
Los alcoyanos están siempre a la que salta y listos para la innovación. El tradicional cobertor con la cruz de San Jorge con el que se engalanaban los balcones de Fiestas ha quedado obsoleto e insuficiente. En los últimos años hemos visto crecer el número de fachadas en las que aparecían escudos de filà, anagramas de escuadras especiales y hasta símbolos de montepíos de amigotes. Pues bien, ahora la fiebre creativa de esta ciudad ha dado un paso más: aumenta el número de balcones en los que sobre la tradicional bandera georgina se colocan fotos de familia: desde grupos con abuelos, hijos y nietos a imágenes de recuerdo de la luna de miel de parejas de recién casados, pasando por instantáneas graciosas del propietario (o alquilador) de la vivienda. El caso es que se sepa la identidad de las personas que contemplan la Fiesta desde esa casa, con el fin de mostrar al mundo su alcoyanía y su alto espíritu festivo.
Hay que subrayar que consolidación de esta nueva costumbre ya ha generado una primera polémica política. Toni Francés, alcalde de Alcoy, propuso en el último pleno colgar una imagen gigante suya del gran balcón de la Casa Consistorial. La propuesta fue rechazada por los grupos políticos, que exigieron que además de la cara del primer edil, se pusieran también las de los portavoces del PP, Compromis, Vox y Guanyar, cada una de ellas con un tamaño proporcional a su número de votos.