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La memoria
Quatretondeta 1945: historia de una masacre olvidada
Tres guerrilleros comunistas, huidos de Elche y refugiados en una masía, fueron muertos a tiros en una brutal operación de la Guardia Civil apoyada por voluntarios de la comarca
Javier Llopis - 14/09/2026
Quatretondeta 1945: historia de una masacre olvidada
Imagen de la masía en la que se refugiaron los tres guerrilleros. FOTO: PACO GRAU

Es ésta una historia violenta y especialmente dura. Esta tragedia figura en todos los archivos históricos especializados, pero el paso del tiempo la ha ido sumergiendo poco a poco en un olvido inexplicable, hasta borrarla prácticamente de la memoria colectiva. El drama se produce en los oscuros tiempos de la posguerra española, año 1945, en los que el franquismo intensificaba las tareas represivas en un intento de borrar cualquier asomo de oposición. El escenario de los hechos son las sierras de El Comtat, en el término municipal de Quatretondeta, casi en el límite con Benasau. Un paisaje familiar hecho de masías aisladas y de viejos campos de olivos, que un día muy lejano se vio transfigurado por la crueldad y la muerte. Los protagonistas son tres jóvenes guerrilleros comunistas -dos de Castell de Castells y otro de Santa Pola- que son asesinados en una brutal emboscada en la que participan 70 personas, entre guardias civiles y voluntarios falangistas de distintos puntos de la comarca. Sin el más mínimo trámite previo y sin mediar ningún intento de detención, caen muertos ante una auténtica lluvia de balas, culminando así una salvaje cacería humana, que acaba con los cadáveres enterrados en los extramuros del cementerio. Cuentan las crónicas apócrifas, que en una exhibición gratuita de maldad los cuerpos fueron paseados por el pueblo para que sirviera de escarmiento.

El paisaje político de aquella España de 1945 no podía ser más siniestro. Se habían cumplido seis años desde el final de la Guerra Civil y el franquismo desarrollaba una intensa y sistemática labor represiva, con el objetivo de cortar de raíz cualquier disidencia; no se escatimaron medios ni hubo contemplaciones legalistas para ejecutar esta violenta purga. El año anterior, el Partido Comunista había intentado una invasión de España a través del Valle de Arán, con una milicia formada por maquis ex combatientes del bando republicano, que fue rechazada por un ejército franquista mucho más preparado y dotado de mejores armas. Con la Guerra Mundial todavía viva, se quería forzar una intervención de las potencias aliadas, que al final no llegó. El conflicto europeo acabaría en mayo de 1945, dejando totalmente desarbolados a aquellos sectores democráticos que aspiraban a acabar con el franquismo mediante una confrontación bélica apoyada por ayuda exterior.

Los actores principales de esta historia son tres jóvenes militantes comunistas que formaban parte de una célula guerrillera ubicada en la partida rural de Perleta en el campo de Elche. Miguel Moragues Verdú (que aparece en la fotografía inferior), nacido en Castell de Castells aunque en algunos documentos se especula con la posibilidad de que fuera de Planes, tenía 26 años y había combatido en la Guerra Civil con apenas 16 años cumplidos, finalizada la contienda pasó a la clandestinidad enrolándose en el maquis. Juan Tomás Baldó, también de Castell de Castells, tenía 29 años. Bartolomé Amorós Amorós (cuyo retrato al carboncillo aparece en la imagen inferior), nacido en Santa Pola, tenía 25 años, era tipógrafo y había acumulado numerosas detenciones en cárceles franquistas por su militancia comunista. Los dos hombres naturales de Castell de Castells eran agricultores de profesión, pero habían emigrado a Elche en busca de mejores perspectivas laborales.

Esta cadena de sucesos trágicos empieza en la célula comunista de Perleta en Elche, en donde diferentes militantes de partido se reunían para elaborar propaganda clandestina y para preparar armamento y explosivos, de cara a desarrollar posteriores acciones de guerrilla. Los dirigentes del comunismo español todavía confiaban en montar una potente red de maquis en toda la península con el fin de acabar con el franquismo. La detención de un joven que había desertado del servicio militar hizo que la Brigada Político Social de la Policía se enterara de la existencia de este punto de encuentro. El día 23 de febrero de 1945, un grupo de agentes se presentó en la Perleta, bajo la dirección del comisario Jesús Maján. Los que estaban dentro de la casa respondieron con disparos matando al mando policial y provocando una desbandada de los agentes. A partir de ese momento, se iniciaba una huida general de los componentes de la célula: unos se dirigieron al sur, siendo detenidos y ejecutados, y otros fueron hacia al norte buscando zonas montañosas de El Comtat. Este segundo grupo, del que formaban parte los asesinados en Quatretondeta, logro superar todos los controles durante cerca de mes y medio. Mientras tanto, en Elche se produjeron más de 700 detenciones de sospechosos.

En medio de una descomunal movilización de fuerzas policiales por toda la provincia, los tres fugados consiguieron evitar su detención, gracias a su conocimiento del terreno y al hecho de que la comarca de El Comtat posee una orografía montañosa, que ofrece numerosos refugios seguros para cualquier huido. En primer lugar, diferentes versiones señalan que los tres jóvenes se escondieron en un punto de la sierra ubicado en el término municipal de Planes; localidad con la que alguno de ellos tenía relaciones familiares, confiando en recibir ayuda. Por motivos que se desconocen, deciden abandonar el lugar y marchan hacia Quatretondeta. Se instalan en una masía abandonada, que está lejos del pueblo y ubicada casi en la frontera con el término municipal de Benasau. Allí permanecen hasta que son localizados de forma accidental: un grupo de jóvenes que regresaba de unas fiestas en Benasau ve luces en la masía y lo comenta en el pueblo. A partir de ese momento, la Guardia Civil inicia la investigación y comprueba que se trata de los tres huidos.

De inmediato, la Guardia Civil de la localidad empieza a reclutar personal para un montar un plan de captura. En total se juntan 70 personas entre agentes de la Benemérita, falangistas y miembros de somatén. Además de las escopetas, se dispone también de una ametralladora. Se rodea la masía y en la madrugada del 9 de abril de 1945 se inicia el asalto. El intercambio de disparos se prolonga hasta las diez y media de la mañana. Dos de los fugados mueren en la misma casa y un tercero es alcanzado mientras intentaba huir por unos bancales en dirección a Benasau. Diferentes versiones hablan de una cuarta persona que pudo escapar indemne, pero esta posibilidad no tiene ningún tipo de confirmación oficial. No hay noticias de ningún herido entre el grupo de atacantes.

Las circunstancias en torno a los acontecimientos vividos después de las tres muertes son confusas y aparecen acompañadas de las más escabrosas versiones. Se señala que los tres cadáveres fueron paseados por el pueblo a modo de escarmiento. También se habla de la llegada, días después, de una partida de falangistas de Elche que desentierra los cuerpos y que los profana con todo tipo de agresiones. Lo único cierto es que los tres jóvenes fueron enterrados en el exterior del cementerio de Quatretondeta, al entenderse que su condición política impedía enterrarlos en sagrado. En los certificados de defunción (fechados a 10 de abril y que aparecen en la imagen superior) se señala como causa de la muerte: heridas por arma de fuego o simplemente arma de fuego. Los documentos aparecen firmados por el juez y varios testigos sin aportar ningún detalle más sobre las circunstancias en las que se producido la muerte.

Transcurridos más de 80 años desde que se produjeron estos hechos, sorprende la salvaje brutalidad con la que actúan las fuerzas del orden, convirtiendo lo que debería ser una detención en una auténtica masacre. Es importante recordar que el franquismo abordó con una especial dureza la lucha contra el maquis rural y contra cualquier oposición armada. Se emplearon los métodos más drásticos con el fin de establecer un cruel principio de ejemplaridad, que se extendía también a cualquier persona que ayudara a los guerrilleros. En este caso concreto, uno de los asesinados Juan Tomás Baldó, ni siquiera había participado en la muerte del comisario de Elche, limitándose únicamente a buscar refugio para los huidos. La dureza con la que actuaba la Guardia Civil provocaba una reacción violenta por parte de los guerrilleros, dispuestos a luchar hasta el último extremo, sabedores que el arresto equivalía a la muerte inmediata.

Asalto a L’Orxa
Al contrario de las zonas montañosas interiores de las provincias de Valencia y Castellón, en la provincia de Alicante hay muy pocas intervenciones de la guerrilla antifranquista. La mayor parte de los enfrentamientos se producen entre agentes del orden y personas que han huido a las montañas para evitar su detención, como es el caso de los graves sucesos vividos en Quatretondeta. Las zonas más agrestes de El Comtat y la Sierra de Aitana son los escenarios de estos sucesos, habiendo noticias de persecuciones en Penáguila y localidades como Benifallim y Alcoleja.

El único acontecimiento comarcal ejecutado por la guerrilla organizada en la comarca es el asalto a L’Orxa, realizado en el 9 de noviembre de 1945, por un grupo numeroso de maquis adscrito a la Agrupación Guerrillera de Levante. Tras reducir a la Guardia Civil del pueblo, se llevan dinero y comida, huyendo en dirección a la Safor. Cuando llegan más efectivos de las fuerzas del orden ya han desaparecido.

Homenaje
Según ha podido saber “Tipografía La Moderna”, vecinos de Quatretondeta han empezado a trabajar en lo que quiere ser un pequeño pero sentido homenaje a los tres militantes comunistas asesinados en 1945. Se estudia la posibilidad de colocar una placa conmemorativa en algún lugar destacado de la localidad. Estos vecinos han señalado que sería un auténtico acto de justicia para recuperar la memoria de unas personas que perdieron la vida por defender sus convicciones y que llevan más de 80 años en el más absoluto de los olvidos.

En estos tiempos en los que la recuperación de la memoria histórica se ha convertido en el objetivo de una gran movilización social en todo el país, volver la vista hacia sucesos como el de Quatretondeta nos permite recuperar una parte importante de nuestro pasado. Con toda su terrible carga de violencia extrema, acontecimientos como estos deben ser conocidos, en cumplimiento de aquella vieja máxima que decía: que los pueblos que no conocen su Historia están condenados a repetirla.

NOTA. Está crónica ha sido elaborada gracias los datos recogidos en el portal Memoria Digital de Elche, adscrito a la Universidad Miguel Hernández. También se han utilizado informaciones de diferentes publicaciones del historiador Francisco Moreno Sáez, historiador alicantino y máximo especialista en temas relacionados con la posguerra y la Transición. Agradecer también la colaboración de Pau Cardenal Armiñana, en la recogida de datos y testimonios orales.

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