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Barcelona, ciudad abierta
08/09/2015

Oculta entre multitudes de turistas y sometida a todas las tensiones políticas y sociales de la Historia, Barcelona sigue siendo esa gran ciudad abierta y cosmopolita, que le ofrece al visitante un incomparable paisaje humano. Contra todos y contra todo, la vieja Rosa de Fuego, la Gitana Hechicera sigue siendo un escenario único en el mundo, un lugar imprevisible en el que cualquier imagen es posible. La cámara de Paco Grau ha recorrido durante unos días de este mes de septiembre las calles de la Ciudad Condal, ofreciéndonos un retrato lleno de impactos y de contrastes.

Barcelona tiene poder decía la canción. Barcelona lleva siglos ofreciéndonos un espectáculo humano lleno de fuerza y diversidad. Las calles son un gigantesco escenario por el que cada día desfilan los actores de esta gran comedia urbana. Las multitudes de la Rambla, los rincones más ocultos del Barrio Gótico, el barroquismo de los escaparates de las tiendas para turistas o la playa recuperada componen el gran fresco barcelonés. Es una ciudad que mira al mundo; una ciudad que asimila con naturalidad la mezcla y que ha convertido el mestizaje en una de sus señas de identidad.

Pasear por Barcelona es pasear por un universo único e irrepetible. Pasear por Barcelona es sumergirse en la sorpresa constante, en mil pequeños planetas que conviven y que se mezclan entre ellos en un equilibrio imposible, que por algún extraño milagro de la naturaleza siempre se mantiene en pie. En cualquier pequeña plaza nos puede estar aguardando ese instante mágico, que no se puede producir en ningún otro lugar del mundo. Entre el agobio de cualquier multitud se puede avistar esa imagen de impacto, que se quedará para siempre en nuestra memoria. Al lado de un anónimo grupo de turistas puede haber una pequeña historia personal, que nos hará aterrizar en la realidad. Es Barcelona: una ciudad en la que todo es posible y de la que cada uno hace su particular versión. Hay miles de barcelonas y cada visitante se marcha con un recuerdo absolutamente personal y absolutamente intransferible.

Paco Grau ha hecho su particular viaje por las entrañas de esta vieja ciudad. No busquen monumentos en sus fotografías. No busquen alardes estéticos ni ángulos imposibles en estas imágenes. Aquí, lo importante es la gente. La gente que se mueve en medio de ese gran mosaico llamado Barcelona.

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