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Creación
Votaciones europeas
Una crónica distinta de una jornada electoral
Marta Pascua - 28/05/2014
Votaciones europeas

Alcoy, 25 de mayo de 2014, 14:00 pm. Elecciones europeas. Me disponía a degustar un pollo al chilindrón, que acababa de sacar del horno, cuando sonó el timbre de la puerta. ¿Quién me llamará a estas horas? -pensé-. No dejan a una ni comer tranquila. Eran mis vecinos del tercero B que llamaban muy apurados porque querían contarme algo que les había pasado hace un momento al ir a votar.

Aparte de ser vecinos también nos une una estrecha y bonita amistad. Por ello, les hice pasar sin más dilación. El pollo al chilindrón tendría que esperar. Sus tendencias políticas las desconozco, pero si se partieron de risa cuando a Aznar le dio por hablar un ridículo inglés tejano que decía algo así como“estamouus trabajandouu en elloouuu” y se descojonaron avergonzaron cuando Ana Botella recomendaba a los miembros del COI tomarse un «relaxing cup of café con leche»en la Plaza Mayor de Madrid con un inglés de 5º de primaria, sé más o menos de qué pie cojean. El caso es que días atrás me comentaron que ya estaban hartos de la política, y más aún, de todos los políticos chupópteros que gobiernan en los partidos mayoritarios que tenemos actualmente, tanto de izquierdas como de derechas.Y me hablaron de un cambio, un cambio radical. Esta vez, el voto en las elecciones europeas se lo darían a cualquiera de los partidos nuevos que han salido como champiñones de un tiempo a esta parte. Para ello, tendrían que empaparse bien sobre el tema, leer prensa, escuchar radio y ver televisión para enterarse de qué ofrecía cada uno de estos “partiditos” que hablaban tanto de cambios. Y así lo hicieron. Días antes de las votaciones me comentaban entusiasmados que había un chico con coleta muy simpático, un juez, un abogado muy cañero, y un partido defensor de los animales, entre muchos otros.En total, 41 candidaturas aspirantes a un escaño en Europa. Pues sí que tienen para elegir -pensé yo-.

Bien, pues el día de autos, o sea, hoy, ya parecía que lo tenían claro. El marido tenía tres misiones para esta mañana resacosa de un triunfo madridista; ir a misa, votar y subirle una papeleta a su querida esposa para que tuviera ya el trabajo hecho y no se tuviese que meter en la cabina. Y así lo hizo, fue a misa y fue a votar, peeero…una vez dentro de la cabina, de la lúgubre, horrorosa y claustrofóbica cabina con cortinillas de color desagradable para la retina, se dio cuenta de que se le habían olvidado las gafas de ver de cerca. ¡Mierda, qué asco! -exclamó para sí mi vecino- aparte de no ver, también se volvió loco porque los casilleros estaban abarrotados de papeletas y el peso de las mismas las hacía caer hacia delante como si fueran lengua hablantes que decían al votante:“vótame , vótame, sácame de aquí”. Haciendo así aún más difícil la tarea de buscar el nombre del partido al que quería votar. Además, qué casualidad, los partidos minoritarios estaban en la parte más alta de la cabina y como hacía dos meses que le acababan de operar del hombro, no podía estirar mucho el brazo para poner las papeletas derechas y poder hacer malabarismos con la vista para enfocar correctamente. La desesperación pudo con él y como veía por debajo de la cortinilla los pies de otras personas esperando a que él saliera de votar, cogió una segunda opción de la que tenía pensada en un principio. (Se decantó por ella porque tenía foto y sin las gafas de ver de cerca distinguió mejor una cara que cualquier letra)

La tercera misión que tenía mi vecino ya se había ido al carajo, puesto que le llevaba a su mujer la misma papeleta que él había votado (ya que la que querían los dos no la había localizado), pero sabía que ésta segunda opción a ella tampoco le desagradaba.

Ella guardó la papeleta en el sobre y éste lo metió en el bolso. Cuando llegó al recinto electoral no fue directamente a votar, no, ella quiso comprobar in situ el momento “cabina agobiante” y se puso a buscar el partido que en un principio habían querido los dos. Entre las cientos de lenguas que le esperaban impacientes diciendo:“vótame,vótame, sácame de aquí”, eligió un casillero casi a ojo (ella no se había olvidado las gafas de ver de cerca, pero esa cabina, con tan poca luz, no le dejaba vislumbrar con claridad las letritas tan pequeñas del partido) Luego enderezó todo un tocho de papeletas que estaban dobladas y tiró del primer papel. Como estaban tan apretujadas tuvo la mala suerte de que rompió la primera… ¡anda! -exclamó para sí- entonces tuvo más cuidado y sacó una segunda. Pero no veía muy bien lo que ponía por la falta de luz y entonces decidió salir fuera de la cabina y después a la calle para hacer la comprobación con luz natural.¡Madre mía, por poco voto por la Confederación Pirata! -dijo en voz baja-.

Regresó de nuevo a la cabina, eligió otro casillero y volvió a tirar de la primera papeleta. Parece ser que en ese bloque las papeletas estaban más juntitas y aprisionadas que las anteriores y con ése tirón salieron todas de golpe llenando todo el suelo de cientos de candidaturas, exclamó un ¡huy! y con el pie empezó a juntar todo el papelerío que se había desperdigado por el suelo. Por debajo de la cortinilla asomaba su pie arrastrando de fuera para dentro para evitar que salieran muchas de ellasy cuando tuvo una montaña de papeletas se agachó a cogerlas, hizo un amasijo con ellas y las tiró a una papelera. Se estaba poniendo muy nerviosa y de la rabia que le dio cogió (con mucho cuidado) otra opción de papeleta de otro casillero, pero como no veía bien por la luz volvió a repetir el proceso de antes; salir de la cabina, ir a la calle, ponerse las gafas y leer la papeleta. ¡Oh cielos…! ¡Si era la candidatura que querían su marido y ella desde el principio! Sacó apresuradamente del bolso el sobre y tiró la papeleta que le había dado su marido, metió la buena, se quitó las gafas y votó.
Cuando llegó a casa le contó a su marido que ella había encontrado la papeleta con la candidatura que buscaban y que había cogido otra igual para demostrarle a su marido que sí que estaba. La sacó del bolso. Y entonces vino el chasco final. Las siglas del partido eran muy parecidas…pero ella tampoco dio con la papeleta que querían.

Otra vez será…igual para entonces han hecho cabinas con más luz, con cortinillas más alegres, tipo Ágata Ruiz de la Prada y con lupas atadas a una cuerdecita.

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COMENTARIOS

  1. Juan C. Peris says:

    Xiqueta, si que et pasen coses. La de la farola eres tú també? Collons, ara, amb una vida tant i tant mogudeta i emocionant només et manca una mica de gracia per a contar-mos la

  2. Marta Pascua says:

    Pero… ¡ay madre!, ¿qué he hecho? …¿que los artículos tenían que tener gracia? No lo sabía. Perdonen todos ustedes mi error, no volverá a ocurrir. Me siento muy mal por haber escrito de esta manera tan rancia, sosa y aburrida. Estoy tremendamente consternada por el mal momento que les he hecho pasar. Su preciado tiempo desperdiciado en leer un par de textos aburridos…no, no me lo voy a perdonar nunca.
    Prometo asistir a un curso intensivo sobre cómo escribir con chispa, humor y gracejo. Y espero aprobar con nota alta, ¿eh? porque si no me tendré que dedicar a hacer bolillos. Pero si lo pienso mejor…umm… igual no tengo que gastarme las perras en cursillos ni historias, tan sólo con escribir lo que hacen y dicen la pequeña pandi de politícos que tenemos en Alcoy… tendría para los mejores relatos de humor de toda la historia.
    ¿Se aceptan políticos como (animal de compañía) inspiración literaria?

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