
Tras el demoledor informe de la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat sobre el proyecto de polígono en La Canal, todos pensaron que el asunto había llegado un punto muerto. ¿Todos? No. La presidenta de la Cámara de Comercio se resistía, todavía y como siempre, al informe de los técnicos y dijo que la cosa no acaba ahí. «Ni pensar-ho ni ni imaginar-ho» añadió.
Con el fin de perserverar en el asunto, la susodicha, convocó hace unos días una rueda de prensa para manifestar que los informes negativos no significaban el cierre definitivo de la propuesta, que habría que desbloquear la falta histórica de suelo industrial y que el único suelo que mereciera esa calificación era el de La Canal, respondiendo con un rotundo tirititrán tran tran tran a las preguntas de los periodistas.
Finalizada la rueda de prensa la presidenta suplicó a los presentes, que por favor le dejaran urbanizar La Canal, aunque fuera un poquito. Aunque solo fuera una fábrica de Lego que esas no contaminan nada, aunque sea diminuta que casi no se vea, pero que le dejaran urbanizar por el amor de Dios.